El Museo Regional «La Cacaotera» ideado por Taller Mauricio Rocha, Laboratorio regional de arquitectura y el arquitecto Samuele Xompero, cuenta con un espacio expositivo que relata la historia del cacao y su impacto cultural, complementado con un área de taller que expone los procesos de producción a través del uso de máquinas de molienda, tostado o descarrillado a sus visitantes.
Para la ejecución estructural del proyecto, se utilizó un sistema de losas con vigas de madera y tablones sobre una estructura de acero pintado. En cuanto a su materialidad, predomina el hormigón armado con pigmento rojo, complementado con celosías, pisos de barro, cristal y herrería. Esta paleta de materiales se completa con vegetación endémica de la ribera del río Grijalva, que facilita la integración del proyecto con su contexto urbano.

Museo regional «La cacaotera» por Laboratorio regional de arquitectura + Taller Mauricio Rocha + Samuele Xompero. Fotografía por Miguel Cobos.
Descripción del proyecto por Taller Mauricio Rocha, Laboratorio regional de arquitectura y Samuele Xompero
El Museo Regional «La Cacaotera», ubicado dentro del área de intervención del Malecón de Villahermosa, tiene como objetivo impulsar el aprendizaje sobre la cultura del cacao en el estado de Tabasco, el mayor productor de esta materia prima a nivel nacional. El proyecto se realizó tras la demolición del edificio que alguna vez albergó la Unión Nacional de Productores de Cacao y que presentaba afectaciones estructurales severas.
La arquitectura del edificio toma en cuenta la memoria formal de su antecesor, pero con un nuevo programa dedicado a mostrar el proceso de transformación del cacao en chocolate. Cuenta con un espacio expositivo que cuenta la historia del cacao y su impacto cultural, que se complementa con un área de taller en la que; a través del uso de máquinas de molienda, tostado y descarrillado (entre otras); se explica a los visitantes los procesos de producción.
En la materialidad del proyecto predomina el concreto armado con pigmento rojo, visible en la estructura, que se complementa con celosías y pisos de barro, cristal y herrería. A esta paleta también se añade vegetación endémica de la ribera del río Grijalva que integra al proyecto con su contexto urbano.
El edificio está diseñado con un sistema de losas con vigas de madera y tablones sobre una estructura en acero pintado. Como resultado, el mercado sería un espacio abierto, pero con una gran losa ligera a dos aguas.