Como primera medida, el equipo de BBOA – Balparda Brunel Oficina de Arquitectura determinó los diferentes tipos de habitantes y composiciones familiares que potencialmente podrían habitar el proyecto. Definido el perfil del posible grupo familiar, se propuso una vivienda de 285 m² cubiertos organizada cómodamente en dos plantas.
Formalmente, el proyecto se resume en un delicado y compacto volumen blanco que, en su mayoría, se cierra hacia el exterior. Puertas adentro, una secuencia de patios permite que los espacios habitables se expandan visualmente más allá de sus límites. De esta manera, los interiores adquieren una estrecha relación con el exterior.
La acotada distancia entre parcelas resultó determinante a la hora de atender las necesidades de privacidad de los futuros residentes: por medio de una intencionada operación de sustracción volumétrica, el proyecto logra distanciarse de las edificaciones vecinas.

Casa Vida U119 por BBOA. Fotografía por Ramiro Sosa.
Descripción del proyecto por BBOA - Balparda Brunel Oficina de Arquitectura
Desde la década de 1990, en Argentina se promovió una modalidad residencial con lotes protegidos, conocidos como «barrios privados», para abordar problemas de inseguridad. Este fenómeno creció sin regulación adecuada, resultando en un desarrollo urbano crítico con sectores amurallados, generando espacios residuales a su alrededor.
El proyecto se enfoca en desarrollar una vivienda unifamiliar en un barrio cerrado tipo «country» en la zona noroeste de Rosario, Argentina. El barrio tiene parcelas de 800 m² cada una. El desafío es diseñar una vivienda para ser comercializada por el desarrollador, sin conocer a los futuros usuarios.
El proyecto comenzó con un análisis para determinar los tipos de familias que podrían habitar la vivienda, sus requerimientos, la superficie necesaria para asegurar el beneficio económico del desarrollo, y la relación entre espacio construido y espacio abierto permitida por el lote.
Definido el perfil del grupo familiar potencial, se establecieron las bases para una vivienda de 285 m² cubiertos en dos niveles, con una planificación precisa de usos y espacios habitables. Al proyectar la vivienda, surgieron desafíos por las estrechas distancias entre parcelas. Aunque hay un espacio no edificable entre parcelas que garantiza viviendas exentas, estos espacios libres son en su mayoría pasillos. Esta situación plantea dudas sobre el verdadero carácter «privado» de los lotes y las formas de habitar en ellos.
El proyecto busca una vivienda que mantenga distancia de las edificaciones contiguas en las caras abiertas al exterior y que se cierre en las caras próximas a los límites para mejorar la privacidad interior. Se realizaron operaciones de sustracción volumétrica para verificar distancias con los linderos y considerar orientaciones para cada espacio interior, además de semicubiertos para estacionamiento y galería.
Se incorporaron tres patios interiores en la planta social, extendiendo el espacio interior hacia áreas más privadas y creando una sensación de mayor amplitud en la planta baja. Estos patios se convierten en extensiones virtuales del interior, con límites visuales que se extienden más allá del vidrio, proporcionando un tamiz saludable para la vida dentro del conjunto colectivo.
El aspecto morfológico de la casa es el de una estructura completamente cerrada en sí misma. Sin embargo, esta percepción cambia radicalmente desde el interior, donde los locales adquieren una relación directa con el espacio exterior a partir de la existencia de los nuevos retiros y, fundamentalmente, a través de los patios.