«Tiana Hills», el conjunto de viviendas propuesto por Sau taller d'Arquitectura, se desarrolla sobre una topografía que condiciona la configuración del proyecto. Las parcelas presentan un desnivel de más de tres metros entre la fachada norte y la fachada sur. Cuenta con un acceso peatonal principal en la cota cero desde la fachada sur, y un acceso rodado desde la fachada norte que dirige a una planta semisótano. En su interior, mantiene una distribución libre y versátil que se adapta a las necesidades de sus usuarios.
La planta bajo cubierta, fue construida en seco con estructura de madera mediante un sistema de entramado ligero. El edificio logra una alta eficiencia energética través de estrategias pasivas que garantizan el confort térmico, con sistemas como el suelo radiante, el control solar mediante persianas de lamas orientables y una fachada ventilada.

Tiana Hills por Sau taller d'Arquitectura. Fotografía por Andrés Flajszer.
Descripción del proyecto por Sau taller d'Arquitectura
Tianna Hills son tres viviendas unifamiliares en Tiana, en la entrada del Maresme, a pocos minutos de Barcelona y en estrecha proximidad a la Serralada de Marina.
Las parcelas presentan un desnivel superior a tres metros entre la fachada norte y la fachada sur. Esta condición topográfica permite resolver el acceso rodado por la fachada norte, dando entrada a una planta semisótano, mientras que el acceso principal peatonal se produce a cota cero por la fachada sur, directamente a la planta baja.
A la hora de abordar el proyecto, se establecen dos premisas fundamentales:
1. Alcanzar un alto nivel de eficiencia energética.
2. Garantizar la máxima flexibilidad funcional, capaz de adaptarse a los modos de habitar y a las necesidades cambiantes de sus futuros usuarios.
Eficiencia energética
La eficiencia se logra a través de un conjunto de estrategias pasivas orientadas a garantizar el confort térmico. Más allá de la incorporación de sistemas como el suelo radiante, el control solar mediante persianas de lamas orientables o la fachada ventilada, el elemento vertebrador del proyecto es el gran vacío central de triple altura, que alberga la escalera y se remata con dos amplias aperturas en cubierta. Este espacio funciona como una chimenea de ventilación natural, aprovechando el efecto Venturi y favoreciendo la ventilación cruzada en todas las estancias.
Adaptabilidad
La flexibilidad funcional se resuelve concentrando los núcleos de servicios en la crujía central y articulando dos crujías laterales —una orientada al norte y otra al sur— con un módulo constante de 3,5 metros. Esta configuración permite una disposición libre y versatil de los espacios servidores y habitables capaz de evolucionar con el tiempo y adaptarse a las distintas necesidades de cada usuario.
Composición formal
Este orden estructural se refleja también en la composición arquitectónica. Tanto la fachada norte como la sur se configuran mediante cuatro huecos idénticos dispuestos de forma simétrica respecto respecto al espacio central, evitando una jerarquización predefinida de los usos. Esta neutralidad compositiva posibilita una lectura flexible del programa, permitiendo situar la cocina tanto hacia el sur como hacia el norte, según se priorice la captación solar, las vistas o una orientación más fresca y sombreada.
La planta bajo cubierta, construida en seco con estructura de madera mediante un sistema de entramado ligero y situada exclusivamente en la crujía central, da lugar a dos terrazas, una orientada al norte y otra al sur. Estas terrazas, junto con el volumen construido que las conecta, conforman un único conjunto atravesado por grandes aperturas hacia ambas orientaciones. Esta estrategia permite leer el conjunto como un solo espacio continuo, con una zona más soleada para el invierno y otra más protegida y umbría para el verano.
