La rehabilitación del edificio de la Caja de Ahorros de Nuestra Señora de Monserrate, proyectada por Galiano Garrigós Arquitectos, ha supuesto una intervención con retos técnicos y arquitectónicos dadas las profundas transformaciones que el edificio había sufrido a lo largo de su historia. La rehabilitación permite usos culturales en el edificio oeste, junto con el patio de operaciones, la escalera principal y el salón de actos. Además, la intervención adapta el edificio para facilitar su uso como oficinas municipales. En la planta baja se conserva el espacio histórico del almacén, conformado por tinajas de barro enterradas, y en la segunda planta, se recuperan las aulas del Conservatorio.
El tratamiento de las fachadas facilita, por un lado, la recuperación de los huecos originales de las viviendas que forman parte del conjunto y, por otro, la integración armónica en el centro histórico de Orihuela. Los acabados interiores están dominados por una paleta de colores claros, el blanco y la transparencia con el objetivo de incrementar el confort visual de los trabajadores y de las personas que visiten el edificio.

Rehabilitación de la antigua Caja de Ahorros de Nuestra Señora de Monserrate por Galiano Garrigós Arquitectos. Fotografía por David Frutos.
Descripción del proyecto por Galiano Garrigós Arquitectos
Un poco de historia del edificio
El edificio de la Antigua Caja de Ahorros de Nuestra Señora de Monserrate resume la evolución de la ciudad de Orihuela desde que en el siglo XI la población baja de las laderas del Monte de San Miguel y se instala en la ribera del río Segura.
Sobre la base de la trama urbana del periodo Almohade, que ha perdurado hasta nuestros días, la fisonomía actual del edificio se ha ido conformando mediante la adición de inmuebles realizándose modificaciones importantes en su arquitectura quedando en algunos casos sus restos fosilizados en muros y espacios ocultos.
Partiendo de una manzana de viviendas, parte del edificio pasa a ser una casa nobiliaria que se completa con almacenes vinculados con el palacio del Conde de Pinohermoso y de la Catedral. En el siglo XIX, se convierte en sede de una fundación social, imagen que queda fosilizada en el salón de bailes de grandes dimensiones de la primera planta y que durante su adaptación como sede de la Caja de Ahorros y Socorros de Nuestra Señora de Monserrate queda oculto. Esta adaptación realizada entre 1931 y 1933 le da la imagen decimonónica que tiene en la actualidad y que se puede observar en el patio de operaciones, escalera principal y salón de actos. Al mismo tiempo, se realiza la fachada del antiguo almacén y se construye la vivienda del director de la Caja y la del conserje.
En la década de 1960, se realiza una nueva adición de edificios de viviendas al almacén y se construyen de forma muy precaria dos plantas encima de las mismas, aprovechando los muros de carga y añadiendo muros de ladrillo hueco en altura con forjados de vigueta de madera y ladrillo con el objetivo de convertirse en Conservatorio de música. El uso de conservatorio ocupa los espacios abandonados por la entidad bancaria añadiéndose además usos municipales cuando el conservatorio se traslada a otro edificio en 2002. En 2011 se procede a rehabilitar parcialmente el edificio introduciendo un uso cultural en el antiguo patio de operaciones de la Caja de Ahorros y un uso turístico en forma de Oficina de Información en el lugar del antiguo almacén. El resto del edificio queda en desuso hasta que en 2019 el Ayuntamiento de Orihuela, dentro de su estrategia para la rehabilitación del centro histórico, plantea su rehabilitación para convertirlo en un uso mixto, cultural y de oficinas, con el objetivo de aumentar el nivel de actividad en la zona y atraer a la población a una parte de la ciudad que está sufriendo un serio proceso de abandono.
Descripción del edificio
Compositivamente, la antigua sede de la Caja de Ahorros de Ntra. Sra. de Monserrate se divide en dos edificios paralelos orientados norte-sur, con su lado menor sur a la plaza de Ramón Sije (tradicionalmente de “La Pía”), donde cuentan con dos fachadas diferenciadas. Por un lado, al oeste la fachada de la Antigua Caja de Ahorros de Ntra. Sra. de Monserrate y, por otra parte, al este, el cuerpo añadido durante su reforma al antiguo almacén para mejorar su presencia urbana. Entre ambos aparece un pasaje muy estrecho cuya función original era proporcionar ventilación cruzada a los almacenes.
El edificio situado al este consta de dos alturas y albergaba los espacios de gestión y de representación de la Caja de Ahorros. En la planta baja aparecía el patio de operaciones, en la actualidad Museo de la Centuria Romana de la Semana Santa de Orihuela. En la parte trasera se ubicaba el almacén arqueológico municipal en un edificio añadido que posteriormente ha sido el lugar de uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de la ciudad. En la planta primera se ubicaban las oficinas de gestión de la Caja y el Salón de Actos.
El edificio situado al oeste consta de tres alturas y albergaba almacenes en planta baja y la Oficina de Turismo tras la rehabilitación de una de sus crujías. Es en esta estancia donde aparece un grupo de tinajas enterradas dedicadas a almacenar grano. En la planta primera se encontraba la vivienda del director y en la planta segunda, la vivienda del conserje. A continuación, el conservatorio ocupa el resto del espacio de estas plantas en su parte posterior. La adición de diferentes edificios de viviendas, la unión de ambos edificios y la construcción del conservatorio generaron un sistema de comunicaciones caótico que dificultaba el funcionamiento del edificio.
A nivel de fachadas, el conjunto denota una clara focalización en la plaza de Ramón Sijé, dado que en este lugar las fachadas tienen un estilo claro, siendo el resto una consecuencia funcional de los espacios interiores modificando los huecos originales de los edificios de viviendas que se van añadiendo al conjunto. Interiormente, la zona representativa de la Caja de Ahorros presenta una imagen muy diferente a la del resto del edificio. Reformada en 1933, es de un estilo decimonónico lejos de tendencias modernistas o modernas. Destaca la imagen del patio de operaciones, la escalera principal y el salón de actos rematado por un artesonado de escayola pintada de grandes dimensiones.
Propuesta de intervención
Cuando se realiza una intervención en un edificio históricamente tan complejo, se presenta un reto no solo técnico sino arquitectónico. Ante tantas versiones del edificio, elegir qué momento de su historia se va a presentar puede convertirse en un debate que puede llevar a su rechazo por parte de las personas acostumbradas a ver una imagen que forma parte de su memoria histórica.
En este caso, el hallazgo durante la fase de proyecto del antiguo salón de bailes de la Fundación, compartimentado durante la adaptación del edificio para Caja de Ahorros, se convierte en una sorpresa para el Ayuntamiento de Orihuela que desconocía de su existencia y que no fue consciente de su tamaño hasta una vez iniciada la obra. La importancia de este espacio lleva a plantear un uso cultural en el edificio oeste junto con el patio de operaciones, la escalera principal y el salón de actos.
El edificio este, con menor valor histórico, se reforma en su totalidad pasando a albergar oficinas municipales y proporciona al conjunto las circulaciones verticales y los servicios necesarios para su funcionamiento. No obstante, se conserva en planta baja el espacio histórico del almacén que contiene las tinajas de barro enterradas y se recupera en la planta segunda un espacio de gran tamaño en el que se ubicaban, de forma compartimentada, las aulas del Conservatorio donde se han mantenido las cerchas de madera.
Elegido este momento de su historia, el edificio se limpia de elementos impropios y se adecúa para el cumplimiento de la normativa vigente ordenando las circulaciones y reforzando sus elementos estructurales. De esta forma, en el edificio este se habilita en su parte central un nuevo acceso por la calle Subida de San Antonio que da paso al núcleo principal de comunicaciones verticales y a una centralización de aseos e instalaciones que se repite en todas las plantas. A ambos lados se disponen espacios destinados a oficinas predominando la oficina-paisaje. Junto con este acceso administrativo, en el edificio este se conserva el acceso habilitado durante la construcción de este cuerpo del edificio que conforma la fachada principal y da acceso a la sala de las tinajas. El edificio oeste, en cambio, mantiene sus accesos, escalera y comunicaciones originales dependiendo totalmente del edificio este para su funcionamiento creándose una pasarela que comunica con el núcleo de comunicaciones verticales del edificio este.
A nivel de fachadas se elige volver a un momento anterior a la reforma del edificio para Conservatorio recuperando los huecos originales de las viviendas que forman parte del conjunto, que en su desorden, se integran con las fachadas dominantes en el centro histórico de Orihuela. Estos huecos se refuerzan en profundidad mediante el uso de recercados oscuros que contrastan con el macizo liso de las fachadas. Se recupera, además, una imagen diferenciada para cada uno de los edificios que ha formado parte del conjunto mediante el uso de diferentes colores volviendo a poner en valor el volumen original de las viviendas que se han ido añadiendo al conjunto recuperando el zócalo y su altura original diferenciándose, además, de la ampliación del conservatorio mediante una imposta que recorre horizontalmente la fachada este.
Interiormente los espacios de oficinas intentan pasar desapercibidos ante la gran cantidad de elementos históricos conservados. Se priman los colores claros, el blanco y la transparencia con el objetivo de incrementar el confort visual de los trabajadores y de las personas que visiten el edificio.
La restauración
En este edificio no solo tenemos que hablar de rehabilitación, sino de la restauración de muchos elementos patrimoniales conocidos o descubiertos. La a veces caótica adición de edificios de viviendas y la construcción sobre ellos del Conservatorio hacen que la actuación sobre la estructura haya sido un reto. La reutilización de muros de carga y la existencia de forjados de madera de diferentes tipologías, incluso en la misma sala, y de forjados modernos sin ningún tipo de mantenimiento han llevado al uso de refuerzos estructurales de todo tipo. Partiendo de micro-pilotajes e inyecciones de mejora del terreno, ha sido necesario encamisar muros de carga y reforzar todo tipo de forjados pasando por sustituciones una a una de viguetas de forjados que sostenían elementos históricos imposibles de desmontar. A nivel interior, el edificio dispone, además, de un amplio catálogo de carpinterías de madera con vidrio emplomado y elementos de forja que se han restaurado y se han recuperado pavimentos históricos en algunas zonas del edificio.
Las sorpresas
Ante una historia tan rica, el edificio ha dado algunas sorpresas durante su rehabilitación. Sin duda, la más importante es el hallazgo de una vivienda almohade completa durante la pertinente excavación arqueológica. Las características de la trama urbana conservada desde el siglo XII, su situación en una zona con pendiente y la fosilización del parcelario, han permitido encontrar muros de gran altura que se han conservado dado que la planta de la vivienda se corresponde con la vivienda construida posteriormente y que pasa a usarse como almacén arqueológico municipal. Se puede afirmar, por tanto, que esa vivienda que forma parte del conjunto se construyó por primera vez en el siglo XII.
Otra sorpresa es la aparición de arcos fosilizados en los muros de carga tanto en el edificio este como oeste. Destaca en el edificio este arco carpanel, posiblemente colapsado, de gran tamaño que se corresponde con la antigua zona de almacenaje. En el caso del edificio oeste es de destacar que los arcos, posiblemente del siglo XVII, se encuentran tanto en planta baja como en planta primera. Desgraciadamente, en este caso, solo uno de ellos pudo ponerse en valor dado que las sucesivas actuaciones destruyeron sus elementos y no fue posible recuperar su función portante.
La última sorpresa se ubica en el salón de bailes de la planta primera del cuerpo oeste. Oculto durante la habilitación del edificio como Caja de Ahorros fue encontrado durante la fase de redacción del proyecto al detectar un espacio faltante durante la toma de datos. Su puesta en valor lo ha convertido en uno de los espacios más atractivos por su tamaño y por su potencial uso para la sociedad. Durante la restauración fue posible encontrar que su cubierta fue renovada utilizando madera proveniente de cajas de tabaco de Virginia fechadas en 1895.
Conclusión
Después de un largo proceso iniciado en 2019, esta rehabilitación ha intentado ser un ejemplo del equilibrio necesario entre la preservación del patrimonio, puesta en valor de los elementos ornamentales existentes y de la tradición constructiva, la adaptación a las necesidades técnicas y funcionales actuales, la integración urbanística y, finalmente, la definición de una composición armónica, integrada y representativa, que otorga unidad y sentido al conjunto.