Tomando como referencia elementos de la cultura urbana que hacen un uso intensivo de las calles, el proyecto de rehabilitación realizado por estudioHerreros integra una serie de mini proyectos que se entienden como experimentos programáticos y espaciales. En contacto directo con los corredores, espacios para microgalerías, una biblioteca, espacios con colecciones de vinilos o cómics, el conjunto presenta una construcción sumamente detallada que dota de dinamismo su recorrido interior. Un paseo organizado en dos niveles, el programa acoge diferentes estancias claramente identificables pero fácilmente adaptables, con un gran protagonismo de la estructura de hormigón existente.
A partir de un esquema ambiguo que borra los límites entre el interior y el exterior, SOLO CSV combina espacios de estancia, de espera, de encuentro o de contemplación con diferentes dimensiones. El centro aspira a posicionarse como un punto de actividad cultural de primer orden en Madrid, un espacio capaz de revitalizar las estructuras periféricas y activar nuevas formas de concebir el arte.

SOLO CSV por estudioHerreros. Fotografía por Luis Díaz Díaz.
Descripción del proyecto por estudioHerreros
SOLO CSV resulta de la remodelación de un imponente espacio industrial para convertirlo en un centro para la experimentación, discusión y celebración del arte de configuración y contenido inesperados. En su interior, un recorrido oscuro de dimensiones variables mitad corredor, mitad calle de ciudad abigarrada, conecta, atraviesa y permite descubrir un programa diverso y en muchos casos indeterminado que ocupa 4.000 m² distribuidos en dos plantas.
El corredor, en su ambigüedad interior/exterior se estrecha y ensancha generando espacios de estancia, espera, encuentro o contemplación; también se jalona con ascensores y escaleras de servicio y recorrido principal, especialmente dos piezas, una de madera y otra de pétreo terrazo hidráulico que conectan ambas plantas en los puntos en los que coinciden los trazados de los dos niveles.
El negativo del corredor lo forman tres familias de espacios: las instituciones, los gabinetes y los equipamientos que dan vida a la gran máquina.
Las instituciones son El Ágora —con capacidad para 400 personas —, La Sala de Exposiciones —equipada con la máxima versatilidad—, El Invernadero —una sorprendente construcción de vidrio y metal encajada en el edificio original—, y la Sala de trabajo —que incluye oficina, restauración de arte y salas de reuniones— en la planta calle, y El Museo —una oscura sala hipóstila de robusta estructura acartelada— en la planta Sótano. Todos ellos son espacios claramente definidos, pero fácilmente reconfigurables, con una fuerte presencia de la imponente estructura de hormigón original del edificio.
Los gabinetes son pequeñas piezas de arquitectura incrustadas en el gran magma que conforman una serie de mini proyectos entendidos como experimentos programáticos, matéricos y espaciales que responden a programas muy específicos tomados de la cultura urbana que hace un uso intensivo de las calles. Foodtrack, Microgalerías, Cine-estudio; Archivo Documental, Biblioteca, Colección de Vinilos, Colección de Comics, Kiosco, Asamblea, Ambigú, Conversatorio, Club… Todos ellos coinciden en una construcción muy detallada y son visibles desde los corredores.
Los equipamientos constituyen el back-of-house de SOLO, esenciales para el funcionamiento del conjunto. Son los comedores y lugares de reunión del personal, los almacenes de la colección, los guardarropas, cocinas y despensas, baños, racks y servidores, espacios de embalaje, cuartos de máquinas… que permitirán que una comunidad de 40 personas disponga de todo lo necesario para consumar un proyecto en permanente construcción.
La arquitectura señala con claridad lo nuevo, construido sistemáticamente en seco, separándolo de lo original, que se mantiene y acapara el color blanco. Para ello despliega una paleta de materiales de corte industrial/artesanal que mezcla recursos medioambientales como la madera o los paneles de cemento reciclado con otros propios de la tecnología popular como las pletinas, angulares y chapas de acero en múltiples versiones. Pero más allá de la sintaxis material, SOLO CSV es un trabajo de los oficios de la construcción. Los técnicos, pero sobre todo los artesanos implicados, sabedores de lo frágil del futuro de sus conocimientos, se han implicado con una entrega inusual haciendo de esta obra un caso quizás irrepetible.
SOLO CSV toma su nombre de la popular Cuesta de San Vicente y está equidistante a pie de la Plaza de España, los jardines del Palacio Real y la histórica estación de Príncipe Pío. Su presencia en el espacio público se mimetiza con la composición de la inocente fachada de un edificio más de la humilde fábrica urbana de la ciudad cuando cae al río. Al igual que su primera sucursal terminada en 2017 y también diseñada por estudioHerreros, equidistante del Parque del Retiro, CentroCentro y el Museo del Prado, SOLO CSV aspira ahora a ser un centro de gravedad periférico de la actividad cultural de Madrid, siguiendo la tendencia reciente de buscar oportunidades en barrios menos céntricos para revitalizar estructuras existentes y acoger nuevos formatos del arte.