La rehabibilitación planteada por Peris+Toral Arquitectes y Aulets Arquitectes se reorganiza espacialmente a partir del patio. El sistema de circulación se desplaza al exterior mediante una nueva escalera y un ascensor integrado en una franja de servicios. Por otro lado, en las plantas superiores se generaron espacios amplios, diáfanos y polivalentes adaptados a los nuevos usos colectivos.
A nivel constructivo, el proyecto emplea un mortero térmico de cal y corcho en el exterior para conservar la mampostería de piedra vista en el interior. Los desniveles entre forjados se aprovechan como plenum técnico para albergar instalaciones y refuerzos estructurales, facilitando además la incorporación de rampas accesibles. En cuanto a la cubierta, una nueva estructura de cerchas de madera con tensores libera a los muros de cargas horizontales, y posibilita la creación de una gran sala polivalente.

Casa de la Vila Santa Eugenia por Peris Toral + Aulets. Fotografía por José Hevia.
Descripción del proyecto por Peris+Toral Arquitectes y Aulets Arquitectes
El proyecto de la Casa de la Vila rehabilita el antiguo Ayuntamiento de Santa Eugenia (Mallorca), formado por dos edificios separados por un patio. El volumen principal, de cuatro plantas, se componía de dos cuerpos de planta cuadrada, de distintas épocas y sistemas constructivos, unidos por uno de sus lados, mientras que una pieza secundaria —una antigua cochera— de una sola planta y morfología alargada, se adosaba a la medianera posterior de la parcela.
El principal reto fue resolver la compartimentación estructural heredada y el desfase entre forjados para garantizar la accesibilidad universal y posibilitar espacios amplios y flexibles acordes con el nuevo programa cívico.
La imposibilidad de crear un único núcleo de comunicación vertical, debido a la topografía y a las preexistencias de bóvedas y aljibes, llevó a exteriorizar por completo el sistema de circulación. El proyecto aprovecha así los desniveles para organizar accesos independientes: la policía municipal desde la plaza, y la biblioteca junto al patio principal desde el Camí d’ es Puig. Así, el patio se convierte en el nuevo acceso y distribuidor, que reúne dos elementos nuevos: un ascensor integrado en la franja de servicios a modo de "fachada gruesa", y una escalera exterior que recupera un trazado existente y se amplía para conectar las distintas salas del centro cívico.
A nivel constructivo, un mortero térmico de cal y corcho en el exterior permitió dejar la mampostería de piedra vista en el interior, simplemente consolidada con un rejuntado de cal, visibilizando la memoria constructiva del edificio y aprovechando su masa térmica como patrimonio inercial.
En la fachada se respetaron las aberturas, ampliando algunas para adecuarlas a la nueva escala de los espacios, y se restauraron los balcones y elementos metálicos originales. Se introducen también dos nuevos arcos en fachada: uno que expresa la bóveda de acceso a la biblioteca, y otro que enmarca la entrada al patio. Al reverberar con los arcos de la arquitectura del entorno, ambos elementos se integran como si siempre hubieran estado allí.
El proyecto convierte los condicionantes en oportunidades. El desnivel entre forjados se aprovecha como plenum técnico para albergar las instalaciones y los refuerzos de las vigas de madera. Esta estrategia permite igualar los niveles o reducir la diferencia de cota para facilitar la inserción de suaves rampas de conexión.
En la última planta, la cubierta se elevó sobre un zuncho perimetral para apoyar un sistema de cerchas de madera con tensores que liberan a los muros de empujes horizontales, creando un gran espacio polivalente. Además, la renovación de la cubierta facilitó la intervención en la planta inferior, permitiendo eliminar el muro de carga intermedio y sustituirlo por grandes perfiles metálicos que sostienen las vigas originales, generando una sala completamente diáfana.
Las carpinterías originales, descartadas para su reutilización por sus bajas prestaciones técnicas, se rescatan y ensamblan en un gran entramado para conformar el vestíbulo principal. Se concentra así la memoria material del edificio en un espacio que se convierte en un umbral simbólico: una invitación para que los habitantes del pueblo recuerden su antiguo Ayuntamiento.