El sistema constructivo empleado por NOMOS se basa principalmente en una estructura de madera y hormigón, completada con fachadas acristaladas y paneles de fibrocemento desmontables. En su interior, predominan materiales expresados en su estado natural, como hormigón pulido, ladrillo silico-calcáreo, madera vista, acero galvanizado y bloques de tierra comprimida, reforzando el carácter técnico y artesanal de la intervención.
Como premisa, la reutilización de componentes resultó una parte esencial de la propuesta. Luminarias recuperadas de edificios demolidos y tabiques de vidrio reincorporados al diseño reducen el impacto ambiental de la construcción. Esta estrategia, junto con la integración de sistemas fotovoltaicos y una envolvente energéticamente eficiente, convierte al edificio en un ejemplo de arquitectura sostenible basada en la optimización de recursos existentes y en la flexibilidad de usos.

Mosso por NOMOS. Fotografía por Paola Corsini.
Descripción del proyecto por NOMOS
Mosso se construye sobre el emplazamiento de una antigua imprenta familiar y alberga oficinas y actividades artesanales distribuidas en seis plantas. Situado en un barrio en plena transformación alrededor de la futura estación del Léman Express en Chêne-Bourg, el edificio nace como una herramienta flexible al servicio de quienes lo ocupan. Su diseño busca combinar funcionalidad, sostenibilidad y un enfoque «low tech», donde cada decisión constructiva responde a criterios de eficiencia y durabilidad.
La estructura combina madera y hormigón de manera híbrida: grandes vigas laminadas de fresno perforadas permiten el paso de instalaciones sin comprometer la continuidad de los espacios interiores. Esta solución devuelve a los usuarios la máxima libertad para organizar sus ambientes de trabajo, reflejando un compromiso con la flexibilidad y la adaptabilidad propias de la artesanía contemporánea.
Las fachadas son mayoritariamente acristaladas y llenan los interiores de luz natural. Combinan vidrio y paneles de fibrocemento instalados mediante mecanismos visibles, casi como un juego de construcción, que facilitan su mantenimiento y reemplazo. La disposición escalonada e inclinada de los paneles aporta dinamismo al volumen, recordando un castillo de naipes y rindiendo homenaje al pasado ligado al papel.
Esta geometría no solo genera movimiento visual, sino que permite integrar los estores sin recurrir a cajones voluminosos y optimiza la eficiencia de los módulos fotovoltaicos que cubren los tres últimos pisos. Certificado THPE (Muy Alta Eficiencia Energética), Mosso utiliza su propia fachada para cumplir con las exigencias energéticas, convirtiendo el envolvente en un componente activo de su sostenibilidad. Los interiores mantienen un carácter crudo y artesanal: pavimentos de hormigón pulido, ladrillos silico-calcáreos, madera vista, paneles aislantes Schichtex, acero galvanizado y muros de BTC (Bloques de Tierra Comprimida). Cada material habla del oficio y de la memoria del lugar, creando un espacio que combina precisión técnica y calidez tangible.
La reutilización y recuperación de elementos forman parte de la lógica del proyecto. Luminarias procedentes de edificios destinados a la demolición y tabiques de vidrio reincorporados al diseño reducen el impacto ambiental y refuerzan el carácter sostenible de Mosso. Cada elección material y constructiva responde a la idea de una arquitectura consciente, que no solo se proyecta hacia el futuro, sino que dialoga con su historia.
Mosso se presenta así como un edificio honesto y generoso, donde la arquitectura se hace tangible y comprensible: las técnicas quedan a la vista, los materiales muestran su naturaleza y los espacios permiten múltiples usos. Más que un simple contenedor de oficinas y talleres, el proyecto se configura como un laboratorio de prácticas contemporáneas, un lugar donde la libertad de apropiación espacial, la sostenibilidad y la memoria del lugar se entrelazan en un todo coherente. Cada planta, cada esquina y cada detalle refuerzan la idea de que la arquitectura puede ser precisa, duradera y al mismo tiempo alegre, capaz de adaptarse a las necesidades cambiantes de quienes la habitan.