La propuesta planteada por Ryuichi Sasaki Architecture para Escenario Hanabusayama se centra en la integración de luz, aire y paisaje prestado. Cada unidad cuenta con aperturas en dos lados para optimizar la ventilación e iluminación natural, reduciendo la dependencia de sistemas mecánicos. La fachada hacia la calle presenta una cuadrícula rítmica de vanos que conecta la vida interior con la ciudad, mientras que las vistas enmarcadas de la vegetación del cerro reinterpretan el concepto japonés tradicional de shakkei o paisaje prestado.
La construcción se apoya en un acantilado de diez metros de altura que asegura la estabilidad estructural. Los interiores se realizan en hormigón visto, cuya textura y tonalidad generan un ambiente sereno y meditativo. La interacción de la luz sobre estas superficies potencia la sensación de apertura y calma, creando un diálogo tranquilo entre material y espacio que armoniza la vida urbana con la forma natural del terreno.

Escenario Meguro Hanabusayama por Ryuichi Sasaki Architecture. Fotografía por Takumi Ota Photography.
Descripción del proyecto por Ryuichi Sasaki Architecture
Ryuichi Sasaki Architecture, un estudio de arquitectura galardonado y aclamado internacionalmente, se enorgullece de presentar Escenario Hanabusayama, un complejo residencial de doce unidades ubicado en uno de los barrios de ladera más tranquilos de Tokio. Inspirado en la topografía natural y las formaciones geológicas estratificadas del lugar, el edificio traduce el carácter del terreno en una expresión arquitectónica de quietud y refinamiento.
Esculpiendo la arquitectura en la tierra
Rodeado de un terreno ondulado y zonas residenciales históricas que datan del período Edo, Escenario Hanabusayama refleja los estratos y las laderas de su entorno tanto en forma como en materialidad. La fachada, acentuada con crestas alargadas e inclinadas, evoca capas de roca, mientras que los muros de acceso y de los límites incorporan esbeltos patrones de piedra y suaves pendientes que evocan formaciones naturales. El exterior de hormigón visto, como si estuviera cortado directamente del acantilado, ancla el edificio al paisaje, difuminando la frontera entre la estructura y el terreno.
Integrando luz, aire y paisajes ajenos
Tras el terreno se encuentra un acantilado de diez metros de altura sin aberturas, lo que garantiza la estabilidad estructural, mientras que la fachada que da a la calle se abre generosamente con una cuadrícula rítmica de aberturas cuadradas que conectan la vida interior con la ciudad. Cada unidad cuenta con aberturas en dos lados para optimizar la ventilación e iluminación natural, minimizando la dependencia de sistemas mecánicos. Los residentes disfrutan de vistas enmarcadas de la exuberante vegetación en la cima de la colina, una reinterpretación arquitectónica del shakkei, el concepto tradicional japonés de paisaje ajeno.
Un diálogo sereno entre material y espacio
En el interior, las superficies de hormigón permanecen expuestas y su fina textura y tonos greige crean un sereno telón de fondo para la vida cotidiana. El juego de luz reflejado en las superficies potencia una sensación de amplitud y calma, creando un entorno refinado y meditativo que armoniza discretamente la vida urbana con la forma natural del terreno.