Organizada en una sola planta, la propuesta realizada por el estudio ADEMÁS Arquitectura dispone de los diferentes espacios habitables a partir de un eje central que distingue las áreas públicas de las privadas. Aprovechando al máximo la disposición de la parcela, la «Casa Alba II» se abre oportunamente hacia un patio trasero: una galería proporciona sombra durante los meses de verano al tiempo que establece un diálogo entre el interior y el paisaje.
Para su ejecución, el proyecto adopta un sistema de vigas que estructuran el espacio, determinando una organización constructiva clara y precisa. El hormigón visto perimetral, junto con el mobiliario y los suelos de acabado oscuro, unifican la propuesta, dando como resultado un volumen flotante de apariencia abrupta y a la vez etérea.

Alba II por ADEMÁS Arquitectura. Fotografía por Federico Cairoli.
Descripción del proyecto por ADEMÁS Arquitectura
«Los muros están ahí para otorgar privacidad, para ocultar a quien habita, para permitir desarrollar dentro de la casa la vida profundamente libre, al margen de toda moral o tradición, al margen de toda vigilancia social o policial –al margen, en definitiva, de esa insoportable visibilidad que la moral calvinista imponía a sus compañeros modernos y su arquitectura positivista».
Iñaki Abalos, «La buena vida», «La casa Zaratustra».
Casa Alba II explora el muro como recurso arquitectónico que construye privacidad a la vez que define la relación entre la vida doméstica y la ciudad. Inspirándose en el interés que despierta la obra de Luis Barragán, la casa adopta un enfoque introspectivo, apartándose de su entorno para crear un ambiente interior controlado y reservado.
Un muro continuo define y encierra la casa, estableciendo privacidad y una presencia sobria dentro de su contexto. Ligeramente elevado del suelo, se percibe como un volumen flotante y preciso, a la vez abrupto y etéreo. Su geometría curva sigue el borde de una parcela en esquina y, como límite sur, permite que la luz natural indirecta entre al interior por reflexión.
La casa se abre hacia el patio interior de la manzana y aprovecha al máximo la orientación solar. Todo el programa se distribuye en una sola planta, organizado a lo largo de un eje central que separa las áreas públicas de las privadas. Los espacios de estar, comedor y cocina se conciben como un entorno continuo. Hacia el norte, una galería media entre el interior y el paisaje, proporcionando sombra durante los meses de verano. Hacia el sur, el muro da paso a un patio contemplativo que, además, permite la ventilación cruzada.
Construida casi en su totalidad con hormigón visto, la casa apuesta por la sencillez material y técnica. Un sistema de vigas estructura el espacio, estableciendo un claro ritmo norte-sur que organiza la planta, mientras que el muro perimetral la unifica. Los suelos y el mobiliario oscuros acentúan la presencia del hormigón, resaltando la interacción entre material, luz y paisaje.