Ubicado en una parcela situada en la parte más elevada de la aldea, el Centro Social desarrollado por Gómez Magide, Dipre Mazza y Díaz González plantea la creación de tres espacios polivalentes, capaces de alojar actividades y celebraciones vecinales, un pequeño centro de día o talleres para potenciales emprendedores. El proyecto se integra en una secuencia de actuaciones anteriores que incluyen una cocina y lavandería comunitarias, un alojamiento público temporal y la urbanización de determinados espacios singulares del núcleo
Como premisa, la intervención responde a las particulares condiciones topográficas del terreno, respetando la presencia de los distintos niveles o socalcos. La propuesta contempla la rehabilitación de la deteriorada vivienda existente, en ruinas tras los incendios de 2018, y se incorporan dos espacios flexibles, uno por nivel, destinados a trabajo, charlas, cursos o exposiciones. Un pabellón multiusos, dispuesto en paralelo a un muro de contención preexistente, da respuesta a la ampliación solicitada. La intervención se completa con la recuperación del hórreo, el pozo-lavadero y el muro perimetral, así como con pequeñas actuaciones de urbanización que consolidan los desniveles y crean dos recorridos peatonales de acceso a la parcela.

Centro Social Multiusos por Gómez Magide + Dipre Mazza + Díaz González. Fotografía por Luis Díaz Díaz.
Descripción del proyecto por Gómez Magide + Dipre Mazza + Díaz González
El Centro Social Multiusos es una actuación promovida por el Concello de Carballeda de Avia dentro de un ambicioso plan de dinamización rural de la Aldea Modelo de Muimenta. La iniciativa persigue la activación de un núcleo rural en proceso de abandono mediante la recuperación de las tierras de alta capacidad productiva adyacentes, así como la rehabilitación de su entorno construido. A través de este nuevo modelo de gobernanza se busca mejorar la calidad de vida de sus habitantes, favorecer la permanencia de la población más joven y generar atractivos para nuevos pobladores, promoviendo la actividad económica de los terrenos, la recuperación de oficios tradicionales, la oferta de vivienda asequible y la mejora de los servicios tecnológicos.
En este sentido, el Centro Social se sitúa en una parcela en la parte más elevada de la aldea, justo sobre la iglesia, y se inserta dentro de una secuencia de actuaciones previas, entre las que se incluyen una cocina y una lavandería comunitarias, la creación de un alojamiento público temporal o la urbanización de ciertos espacios singulares del núcleo. El programa del mismo es muy elemental: la creación de tres espacios capaces de acoger desde actividades y celebraciones vecinales hasta un pequeño centro de día o talleres en los que potenciales emprendedores puedan desarrollar su actividad.
El punto de partida de la intervención es el entendimiento de los diferentes niveles o socalcos (nombre que recibe en Galicia la técnica tradicional de construcción de bancales en zonas de fuerte pendiente), y la decisión de no alterar las condiciones topográficas de la parcela, tratando de comprender las potencialidades del enclave y de su entorno.
De este modo, se propone la rehabilitación de la vivienda existente en la parcela, en ruinas tras haber sido devorada por los incendios que azotaron Muimenta en el año 2018. Esta construcción sirve de conexión entre los dos primeros socalcos y, en su interior, se proyectan dos espacios —uno por nivel— destinados a trabajo, charlas, cursos, exposiciones o simplemente estar, buscando que sean lo más flexibles y desjerarquizados posible. Dichas estancias se sirven de un núcleo ubicado hacia la fachada norte, que contiene tanto la comunicación vertical como el aseo, el almacenaje y las instalaciones generales.
Por otro lado, para dar respuesta a la ampliación solicitada en el programa de necesidades, se opta por explotar las potencialidades del socalco intermedio, planteando una suerte de pabellón multiusos paralelo a un muro de contención preexistente, en el cual se apoyaban de forma elemental, en su día, unas sencillas estructuras de granito por las que trepaban las antiguas viñas. Así, una nueva estructura porticada de madera, sobre la que reposa una cubierta de teja, trata de activar la superficie verde de dicho bancal, reinterpretando de manera crítica algunas de las premisas iniciales del concurso de ideas, pero funcionando como recibidor para quien accede a la parcela por su extremo oeste. La relación del pabellón con la construcción preexistente, así como su independencia, aporta una mayor flexibilidad a los usos, ya que permite la convivencia de diferentes actividades sin solaparse.
Por último, la intervención se completa con la recuperación de los elementos de valor patrimonial existentes en la parcela: un hórreo, un pozo-lavadero y el muro de cierre perimetral. Además, se realizan pequeñas actuaciones de urbanización y de consolidación de los desniveles existentes, utilizando en parte material encontrado durante los trabajos en el interior de la vivienda, lo que permite la activación de ciertos espacios, así como la creación de un recorrido peatonal que comunica los dos accesos a la parcela.