FELT architecture & design plantea una solución que cuida la percepción de la escala del edificio buscando una mezcla armoniosa con su entorno, gracias a una cubierta ambigua y cuidada. La parte trasera con cubiertas a dos aguas proporciona una expresión fragmentada que facilita a los residentes identificar su vivienda en una gran comunidad residencial.
El edificio alberga varias unidades de convivencia organizadas alrededor de espacios comunes luminosos y vistas al jardín. Su arquitectura combina una volumetría compacta, una paleta discreta de materiales claros y una escala doméstica para favorecer la orientación, la tranquilidad y la vida cotidiana de los residentes dentro de un entorno verde protegido.

Villa de cuidados – De Hees por FELT architecture & design. Fotografía por Olmo Peeters.
Descripción del proyecto por FELT architecture & design
Una villa existente constituye el punto de partida para la transformación en una residencia para personas con problemas de salud mental. Reducida a su estructura básica, la casa pierde su cubierta y acabados, revelando la sencilla lógica de sus muros paralelos. Esta estructura se convierte en el marco de una nueva planta, donde un amplio corredor conecta una secuencia de estudios independientes.
El mismo concepto se extiende a una nueva ala que alberga una segunda comunidad. Juntas, forman una residencia doble, cada una con capacidad para ocho personas bajo una misma cubierta. El proyecto explora el delicado equilibrio entre la atención colectiva y la vida individual, una tensión constante en el corazón de la arquitectura asistencial. Hacia la calle, el edificio presenta una fachada unificada. En la parte trasera, se despliega una serie rítmica de cubiertas a dos aguas, cada una marcando la escala de una habitación privada. Esta repetición crea una interpretación estratificada del edificio: un conjunto de pequeñas casas reunidas en una vivienda colectiva.
Una paleta sobria de materiales en gris claro integra el edificio en su entorno verde. El ladrillo, la pizarra y la carpintería finamente detallada comparten la misma tonalidad suave, con canalones y bajantes uniformes absorbidos por este espectro apagado. El tranquilo contraste permite que la arquitectura se integre en el paisaje, manteniendo una presencia clara y segura. La forma sigue la misma disciplina serena. Aberturas generosas y rítmicas enmarcan las vistas al jardín, mientras que la composición horizontal confiere al edificio un carácter sereno, casi solemne.
Un sutil cambio en el plano de la fachada mantiene la familiaridad del volumen y ayuda al conjunto a integrarse naturalmente en el entorno de la villa. El resultado es una casa apacible: de estructura clara, expresión mesurada y cuidadosamente en sintonía con quienes la llamarán hogar.