El aparcamiento para una colección de automóviles proyectado por Atrium se desarrolla en un volumen fluido, inspirado en la cinta de Möbius. En el nivel subterráneo se encuentran las áreas de bienestar y funciones administrativas, la planta baja alberga una galería para vehículos, y la terraza superior, una zona de entrenamiento físico al aire libre.
La propuesta cuenta con grandes fachadas acristaladas con perfiles ultrafinos en los lados norte y sur, una envolvente blanca de Corian sin juntas que evoca superficies aerodinámicas e ingeniería de precisión, y detalles interiores realizados en madera y cobre para aportar calidez.

Garaje para colección de automóviles por Atrium. Fotografía cortesía de Atrium.
Descripción del proyecto por Atrium
El Garaje para la colección de automóviles, finalizado en 2024, redefine la tipología arquitectónica del garaje privado. Más que un simple almacén, el edificio funciona como una galería de arte, un espacio para hacer ejercicio y un lugar para reuniones de negocios, todo ello integrado en una forma fluida que se adapta a su entorno boscoso.
Ubicado en una parcela arbolada, la estructura de 200 metros cuadrados es la última incorporación a una finca privada desarrollada originalmente por ATRIUM a principios de la década de 2000, que incluye una mansión moderna y una casa de huéspedes. El nuevo garaje continúa esta tradición arquitectónica, introduciendo estrategias espaciales y una expresión material contemporáneas.
El diseño surge de una cinta inspirada en la cinta de Möbius que envuelve el terreno, preservando cada árbol existente. Este gesto continuo organiza el programa: a nivel del suelo, alberga un espacio de exposición acristalado para la colección de automóviles; a lo largo de su extensión, enmarca la entrada y las terrazas traseras; y, al ascender en diagonal, conduce a una zona de entrenamiento al aire libre en la azotea. Bajo tierra, el volumen se extiende hacia un gimnasio y una oficina, con luz natural que penetra a través de discretas aberturas a nivel del suelo.
Grandes fachadas acristaladas con perfiles ultrafinos en los lados norte y sur disuelven la frontera entre el interior y el paisaje, reforzando la integración del proyecto con la naturaleza. La envolvente blanca de Corian sin juntas articula la metáfora del diseño automotriz, evocando superficies aerodinámicas e ingeniería de precisión, mientras que los detalles interiores en madera y cobre aportan calidez y una agradable sensación táctil.
Funcionalmente, el garaje funciona como un espacio público de múltiples niveles dentro de un dominio privado. La planta baja sirve como una galería luminosa para vehículos, con acceso directo desde la entrada. La terraza superior fomenta la actividad física, mientras que el nivel subterráneo alberga áreas de bienestar y funciones administrativas. La circulación entre estos niveles es intuitiva y experiencial, guiada por la lógica escultórica del edificio.
Diseñado con una mínima alteración del entorno, el proyecto ejemplifica un enfoque sensible al desarrollo en áreas de gran valor ecológico. Su planta compacta, la expansión subterránea y el diseño que preserva los árboles demuestran cómo la arquitectura puede coexistir con bosques maduros sin comprometer su integración.