El restaurante El Bobo, proyectado por Jorge Quesada Estudio y fabricado por Casas inHAUS, ha sido el primero en completar su renovación y abrir sus puertas. El edificio representa un caso particularmente significativo, tanto por su valor simbólico dentro del complejo como por lo que demuestra desde el punto de vista técnico: la viabilidad de aplicar un sistema de construcción industrializada 3D a un proyecto de restaurante frente al mar.
El proyecto busca adaptar el negocio a los nuevos requisitos urbanísticos, técnicos y funcionales, manteniendo al mismo tiempo su arraigada conexión con la comunidad a través de un nuevo edificio adaptado a las demandas actuales del sector de la hostelería. Incorpora una cocina profesional, nuevas instalaciones, un diseño arquitectónico que se abre al entorno y un proceso de construcción mucho más rápido que el de un proyecto convencional.

Restaurante El Bobo por Jorge Quesada + Casas inHAUS. Fotografía cortesía de Casas inHAUS.
Uno de los principales retos del proyecto fue minimizar al máximo el tiempo de inactividad del restaurante. En comparación con un proyecto de construcción tradicional —que habría requerido un cierre mucho más prolongado y habría tenido un mayor impacto en el entorno—, el sistema industrializado permitió prefabricar gran parte del nuevo edificio en una fábrica mientras el restaurante anterior permanecía abierto.
Posteriormente, tras la demolición del restaurante existente en octubre y la preparación de los cimientos, los módulos se transportaron e instalaron en el paseo marítimo a mediados de diciembre en un solo día. A partir de ese momento, se llevaron a cabo los trabajos finales de conexión, ajustes y acabados técnicos hasta la entrega definitiva del restaurante a mediados de marzo, aproximadamente cuatro meses y medio después del inicio de las obras.

Restaurante El Bobo por Jorge Quesada + Casas inHAUS. Fotografía cortesía de Casas inHAUS.
El edificio ofrece una reinterpretación contemporánea de la arquitectura del paseo marítimo de Valencia, con estructuras ligeras y diáfanas que se abren al paseo y crean una conexión directa entre los espacios interiores y exteriores. Combina grandes superficies acristaladas, una envolvente ligera y una distribución espacial diseñada para mantener una conexión visual con el mar y mejorar tanto la experiencia del usuario como el funcionamiento del restaurante.
«Demuestra que la industrialización no es solo una solución para vivienda, sino también una herramienta eficaz para abordar proyectos singulares de restauración, incluso en enclaves tan complejos y simbólicos como el frente marítimo de la Malvarrosa».
El equipo de Casas inHAUS.