Parque Zamalanda de la Ribera del Nervión, ideado por Burgos & Garrido Arquitectos se organiza en tres franjas relacionadas: una amplia terraza superior arbolada con vistas al Nervión; una ladera vegetal que resuelve el desnivel e incorpora los accesos; y una extensa superficie inferior atravesada por senderos sinuosos entre praderas. Esta última se concibe como un escenario abierto y no especializado, apto para el juego, el deporte, las celebraciones, los paseos y el descanso.
La operación técnica principal consiste en construir una nueva topografía que integra el afloramiento del cajón ferroviario y restablece la continuidad entre las distintas cotas. La modelación del terreno, la red de caminos y la vegetación permiten absorber el desnivel y organizar los recorridos, mientras que la ladera se trata como un «jardín en movimiento».

Parque Zamalanda de la Ribera del Nervión por Burgos & Garrido Arquitectos. Fotografía por Roland Halbe.
Descripción del proyecto por Burgos & Garrido Arquitectos
El entorno del muelle de Portu, en Barakaldo, constituye un gran vacío que conserva las huellas de su historia. Es un lugar de contornos difusos, pero de gran belleza y extraordinario potencial, que goza de vistas espléndidas sobre la ría del Nervión desde su cota superior y de un paisaje horizontal, frondoso y agreste, en su nivel inferior. La zona sur está atravesada en diagonal por el afloramiento en superficie del cajón cerrado de una línea ferroviaria, elemento que divide el área en dos fragmentos inconexos: el primero parte de la ladera del monte Arrontegi —cortada artificialmente— hacia el este; el segundo, situado en la cota más baja junto a la ría, ocupa una gran explanada que antaño albergó las instalaciones industriales de la siderúrgica Franco-Belga.
El proyecto pone en valor las cualidades de ambos espacios —la terraza superior y la explanada inferior— y elimina la fractura entre ellos mediante una nueva topografía que conecta la orilla de la ría con el frente urbano de Barakaldo. De este modo, el parque se estructura en tres franjas: [a] la amplia terraza superior arbolada con vistas a la ría; [b] una ladera cubierta de vegetación silvestre que resuelve el desnivel y alberga los accesos; y [c] una extensa superficie recorrida por senderos que serpentean entre praderas, abierta a cualquier tipo de actividad. Esta zona constituye un escenario abierto y despejado donde todo es posible —sin especializaciones ni jerarquías—: desde un partido de fútbol, juegos infantiles, volar cometas o una reunión de jóvenes, hasta una merienda, una celebración, un paseo a pie, en bicicleta o en patines, o simplemente la contemplación del paisaje singular de la ría y el muelle. Por su parte, la ladera se presenta, tal como sugiere Gilles Clément, como un «jardín en movimiento»: libre y naturalizado.