Bosquet, ideado por Permitral y AE Arquitectos, consolida varios predios en una unidad territorial de aproximadamente cuatro hectáreas, organizada en 17 lotes residenciales con más del 50 % de su superficie destinada a áreas verdes. Las viviendas, la infraestructura y el paisaje se distribuyen alrededor de las cañadas recuperadas, los lagos artificiales y los bosques perimetrales.
La infraestructura hidráulica aprovecha las pendientes naturales para conducir el agua hacia lagos de captación y regulación pluvial. A su vez, el paisaje incorpora más de 300 árboles entre sabinos, fresnos, encinos, pinos, sicomoros y maples. Además, los taludes vegetados, el riego automatizado por goteo y la integración de las ingenierías topográfica, estructural, hidráulica y de movilidad completan un sistema técnico orientado a recuperar la biodiversidad y mejorar el comportamiento climático del conjunto.

Ingreso al interior del desarrollo. Bosquet por Perimetral + AE Arquitectos. Fotografía por Jesús López Cinco.
Descripción del proyecto por Perimetral + AE Arquitectos
Bosquet surge en 2019 con el objetivo de traducir un concepto preliminar de SWA en una propuesta integral que articula urbanismo, paisajismo y arquitectura. El proyecto se ubica en Zapopan, Guadalajara, dentro de Colinas de San Javier, un tejido residencial consolidado que históricamente ha crecido condicionado por su topografía.
El sitio se inserta entre dos colonias emblemáticas y ocupa un territorio previamente fragmentado y subutilizado, compuesto por antiguos predios con usos comerciales rellenados y un conjunto de viviendas unifamiliares adquiridas progresivamente. Bosquet consolida estas piezas en una sola unidad territorial de aproximadamente 4 hectáreas, donde se plantea un desarrollo habitacional de baja densidad con 17 lotes y más del 50% del terreno destinado a áreas verdes.
A nivel de masterplan, el proyecto propone una redensificación controlada del 30% adicional respecto a lo existente, integrando paisajismo, infraestructura y vivienda bajo una misma lógica. El enfoque central es la regeneración de un ecosistema previamente degradado, entendido como una oportunidad para recuperar dinámicas naturales alteradas y reactivar un territorio mediante estrategias de restauración ambiental y uso responsable del suelo.
Uno de los principios rectores del proyecto es el reconocimiento de antiguas cañadas que atraviesan el sitio. A partir de la lectura del terreno y fotografías aéreas históricas, se identifican estos flujos naturales como estructura original del paisaje. El proyecto inicia con un gesto fundamental de restitución: retirar rellenos, liberar las cañadas y permitir que el agua recupere su cauce. Estas depresiones naturales se transforman en pulmones verdes del conjunto y estructura ecológica principal del masterplan.
El manejo del agua organiza gran parte de la propuesta. La topografía se aprovecha para dirigir escurrimientos hacia lagos artificiales que funcionan como infraestructura ecológica, ornamental e hidráulica. Estos cuerpos de agua actúan como sistemas de captación y regulación pluvial mediante demasías que controlan excedentes, reduciendo riesgos de inundación y erosión. A esto se suman pozos de absorción que incrementan la infiltración al subsuelo, reforzando el ciclo hídrico del sitio.
La restauración ecológica se complementa con una estrategia de paisaje que busca reconstruir biodiversidad. Los lagos incorporan especies acuáticas como iris, taro y nenúfar, mientras los taludes vegetados promueven la regeneración de polinizadores como mariposas y colibríes. El sistema de riego por goteo automatizado optimiza el consumo de agua, y la selección vegetal se organiza por requerimientos hídricos, integrando más de 300 árboles.
La paleta vegetal articula especies nativas y adaptadas que construyen una estructura ecológica resiliente: sabinos en zonas de agua, fresnos, sicomoros, encinos, pinos y maples como base permanente, junto con especies de floración estacional como jacarandas, tabachines y magnolias, generando una secuencia cromática a lo largo del año. Estratos bajos como salvias, romero, westringia, ruelia y asclepias fortalecen la biodiversidad y reducen el consumo hídrico.
El sistema paisajístico también actúa como infraestructura climática, reduciendo islas de calor y regulando escurrimientos pluviales mediante taludes vegetados y bosques perimetrales. En este sentido, los árboles funcionan como infraestructura urbana viva.
El proyecto integra ingeniería topográfica, hidráulica, estructural y de movilidad desde etapas tempranas, garantizando coherencia técnica y operativa. Asimismo, se establece un reglamento interno que regula densidades y futuras construcciones, asegurando continuidad paisajística.
Bosquet se consolida como un sistema continuo donde arquitectura, urbanismo y paisaje operan de manera interdependiente. A través del masterplan, el proyecto transforma un territorio intervenido y fragmentado en un ecosistema habitable regenerado, donde el agua, la topografía y la vegetación estructuran una nueva relación entre lo construido y lo natural.