«El Andén» proyectado por KAUH, considera los espacios residuales de la antigua línea ferroviaria como una infraestructura del espacio público. Se desarrolla en una sola planta con aulas multifuncionales dispuestas en una secuencia lineal, destinadas para ser utilizadas por la banda de música y las asociaciones vecinales. En continuidad con el vestíbulo, se agrega un pasillo lineal que se ensancha gradualmente para albergar pequeños espacios para reuniones.
El edificio existente se caracteriza por un sistema constructivo interior abovedado, el cual define cada nuevo espacio de las aulas, construidas con hormigón. Por otro lado, se optó por revestir toda la arquitectura de color blanco, manteniendo las tonalidades características de Cádiz.

El Andén, espacio vecinal y escuela de música por Kauh. Fotografía por Fernando Alda.
Descripción del proyecto por KAUH
El proyecto se ubica en el extremo norte de la ciudad de Rota, flanqueado por la base naval y el barrio de San Antonio, precisamente donde, hasta la década de 1980, se encontraba la infraestructura ferroviaria que daba servicio al llamado “tren costero”. Aún se conservan vestigios de este uso anterior, como el amplio espacio abierto y el edificio —objeto de esta intervención— que fue adaptado para ser utilizado por la banda municipal como sala de ensayos y escuela de música.
La intervención, impulsada por el Ayuntamiento de Rota, dota a la ciudad de un espacio público más completo mediante la renovación y ampliación del edificio. Ahora llamado «El Andén», el edificio continúa funcionando como escuela de música y sede de la banda municipal, a la vez que se abre a nuevas actividades como espacio comunitario.
El punto de partida de la propuesta es considerar los espacios residuales de la antigua línea ferroviaria como una infraestructura de espacio público que establece una conexión entre la ciudad y el territorio. El proyecto se entiende como parte de esta infraestructura. La primera pregunta a abordar fue: en un espacio abierto e indefinido, ¿cómo proponer la ampliación del edificio existente? Propusimos seguir el trazado de la línea férrea y tratar el edificio y el andén como un conjunto unificado. Estos elementos preexistentes se entienden como testigos de la memoria de la infraestructura ferroviaria desaparecida de la ciudad. A pesar de no contar con protección patrimonial, la propuesta reflexiona sobre el valor de estos paisajes perdidos y se diseña utilizando parámetros similares a los aplicados en la conservación del patrimonio.
De cerca, el edificio existente se caracteriza por un sistema constructivo interior abovedado que le confiere una cualidad espacial distintiva. En Rota, las bóvedas también se encuentran en dependencias agrícolas que configuran el paisaje rural circundante, en casas históricas de la Calle Calvario e incluso en construcciones militares dentro de la base naval. Esta característica captó nuestra atención y decidimos resaltarla.
La ampliación, basada en la relación preexistente entre el edificio y el andén, refuerza el conjunto, sigue el trazado de la vía férrea e incorpora el nivel del antiguo muelle de carga. Se desarrolla en una sola planta y adopta la bóveda como elemento clave, tanto para configurar los nuevos espacios como para dotar al nuevo centro cívico de una identidad reconocible. El programa consiste esencialmente en proporcionar aulas multifuncionales que puedan ser utilizadas por la banda de música y las asociaciones vecinales. Las salas se disponen en una secuencia lineal. En continuidad con el vestíbulo, se añade un pasillo lineal que se ensancha gradualmente para albergar pequeños espacios para reuniones y conversaciones informales.
La solución formal se relaciona con el edificio existente mediante la repetición, el ritmo y la variación de elementos. La bóveda de la estructura original define cada nuevo espacio de aula, que en la ampliación se construyen en hormigón y se hacen visibles en el exterior. Los arcos presentes en la fachada del edificio original se reinterpretan para dar forma a las aberturas y fachadas. El edificio existente se despeja para lograr transparencia, permitiendo así la realización de actividades con mayor capacidad. Toda la arquitectura está revestida de blanco, un color característico de Cádiz. Se presta especial atención a la luz, que es intensa debido a la ubicación atlántica de Rota y la orientación sur del edificio. Por ello, se minimizan las aberturas hacia el sur, mientras que hacia el norte la luz natural en cada aula se complementa con lucernarios. El carácter relativamente cerrado del edificio, junto con medidas como la ventilación cruzada, mejora su comportamiento climático y su eficiencia energética.
El complejo busca deliberadamente ofrecer una identidad reconocible. Mediante la singular expresión de su linealidad, sus bóvedas y arcos —entre la memoria y la proyección— se presenta como un edificio cívico: un lugar colectivo.
La propuesta se completará con la reurbanización del espacio abierto adyacente, para el cual ya se ha elaborado un proyecto, reforzando así la idea de la infraestructura paisajística que conecta la ciudad con el territorio.