La intervención proyectada por SO Arquitetura & Design mantiene la reducida huella original y desarrolla el programa en vertical, alcanzando aproximadamente 35 m² de superficie construida. En la cota inferior se sitúan el acceso y las funciones auxiliares; los niveles intermedios acogen las áreas de descanso, mientras que la planta superior concentra los espacios de estar, trabajo y preparación de alimentos.
La estrategia constructiva combina hormigón armado visto, madera, elementos metálicos y acabados cerámicos para establecer un equilibrio entre carácter estructural y domesticidad. Por otro lado, la escalera realizada mediante una estructura compacta de chapa metálica perforada y peldaños de madera, reduce su presencia física y permite que la luz atraviese el conjunto.

Mini Atalhada por SO Arquitetura & Design. Fotografía por Ivo Tavares Studio.
Descripción del proyecto por SO Arquitetura & Design
Mini Atalhada surge de la transformación y ampliación de un pequeño almacén con una huella de apenas 13 m², situado en Atalhada, en la ciudad de Lagoa (costa sur de la isla de São Miguel, Azores). Ubicado en un frente urbano consolidado y cerca del mar, el edificio fue adquirido por el estudio de arquitectura para explorar los límites mínimos de la vivienda contemporánea.
Desde el principio, el proyecto tuvo un carácter especial: no se diseñó para un cliente externo, sino para los propios arquitectos. Esta circunstancia convirtió todo el proceso en un ejercicio de autorreflexión y análisis crítico sobre cómo diseñar, construir y habitar espacios extremadamente reducidos.
El desafío consistía en transformar un pequeño almacén —cuyas dimensiones ni siquiera permitían aparcar un coche en su interior— en una vivienda tipo estudio completa, funcional y confortable. Con una superficie en planta de solo 13 m² y escasas posibilidades de ampliación horizontal, el programa se organizó verticalmente en varios niveles, logrando una superficie total construida de aproximadamente 35 m².
La circulación vertical se convirtió en el elemento organizador principal de la casa. En un espacio de estas dimensiones, la incorporación de una escalera podía comprometer fácilmente una parte significativa de la superficie útil. La solución adoptada buscó reducir su peso físico y visual mediante una estructura compacta de chapa metálica perforada combinada con peldaños de madera. La transparencia del metal permite el paso de la luz y preserva la conexión visual entre los distintos niveles.
La organización funcional sigue el desarrollo vertical del edificio. El nivel inferior establece una relación directa con la calle y alberga la entrada y las funciones auxiliares. Los niveles intermedios contienen la zona de descanso, mientras que la planta superior agrupa los espacios de estar, trabajo y preparación de alimentos, aprovechando una mayor luminosidad natural y una relación privilegiada con el entorno y el mar.
Más que concebirse como una sucesión de pequeñas habitaciones, Mini Atalhada se diseñó como un sistema habitacional integrado. La arquitectura, la estructura, la iluminación, el mobiliario, el almacenamiento y el equipamiento se desarrollaron de forma conjunta, buscando eliminar espacios residuales y asignar más de una función a cada elemento. El mobiliario empotrado a medida integra funciones de almacenamiento y uso doméstico, contribuyendo a una lectura continua y ordenada del interior.
La paleta de materiales refuerza la identidad del proyecto. El hormigón armado visto conserva su textura y carácter estructural. Por el contrario, la madera de tonos claros aporta calidez, confort y un ambiente más doméstico. Los marcos negros de las ventanas, los elementos metálicos y los acabados cerámicos oscuros crean profundidad y realzan el contraste entre superficies minerales, cálidas y reflectantes.
La luz natural y la artificial se trataron como materiales arquitectónicos. Las aberturas amplían visualmente el interior, enmarcan el paisaje circundante y permiten que la luz recorra los distintos niveles. Por la noche, la iluminación integrada revela la actividad en el interior a través de la fachada, haciendo visible la disposición vertical de los espacios.
Mini Atalhada representa también una reflexión crítica sobre la actual crisis de la vivienda. Ante el aumento de los costes del suelo, la construcción y la vivienda, el proyecto busca demostrar que es posible utilizar menos espacio y menos recursos sin sacrificar el confort, la identidad ni la calidad arquitectónica.
A partir de un pequeño espacio de almacenamiento de 13 m², fue posible crear una vivienda completa y singular, estrechamente vinculada a la luz, los materiales y el paisaje de la costa sur de São Miguel. Mini Atalhada reafirma que la calidad arquitectónica no se mide únicamente en metros cuadrados, sino en el rigor, la inteligencia y la humanidad con los que se diseña cada metro cuadrado.