Como parte del programa de la trienal, el pabellón flotante diseñado por la práctica arquitectónica española Selgascano está hecho de una piel de plástico rosa-naranja transparente sobre un esqueleto de acero, una estructura orgánica llamativa, con una piscina en el centro donde los visitantes podrán para darse un chapuzón en el canal.
La estructura en forma de túnel recuerda al Pabellón Serpentine 2015 de Selgascano y el distintivo plástico que baña el interior en una rica luz, jugando ilusiones ópticas a medida que los visitantes emergen al exterior. También se calienta, como un invernadero, y porque este no es el sur de España, la gente podrá "sentir el sol dentro del pabellón si es un día gris", comenta el 50% del dúo arquitectónico, José Selgas.
El proyecto encarna uno de los objetivos principales de la trienal de brujas 2018: generar encuentros y desafiar al público no solo a ver obras de arte, sino también a experimentarlas y formar parte del proceso creativo.
La estructura en forma de túnel recuerda al Pabellón Serpentine 2015 de Selgascano y el distintivo plástico que baña el interior en una rica luz, jugando ilusiones ópticas a medida que los visitantes emergen al exterior. También se calienta, como un invernadero, y porque este no es el sur de España, la gente podrá "sentir el sol dentro del pabellón si es un día gris", comenta el 50% del dúo arquitectónico, José Selgas.
El proyecto encarna uno de los objetivos principales de la trienal de brujas 2018: generar encuentros y desafiar al público no solo a ver obras de arte, sino también a experimentarlas y formar parte del proceso creativo.
