La vivienda ideada por Skupaj arhitekti se organiza como un volumen longitudinal bajo una cubierta a dos aguas. Un espacio habitable continuo funciona como eje de la planta y articula las distintas estancias, reduciendo las áreas de circulación y orientando los espacios hacia el paisaje. A su vez, la secuencia de acceso se construye junto a una pequeña edificación auxiliar que alberga funciones complementarias y el aparcamiento.
La construcción combina sistemas contemporáneos con materiales vinculados a la tradición local. La estructura se resuelve mediante un entramado de madera prefabricado, acompañado de aislamiento de celulosa y paneles de fibra de madera. En el interior, los muros reciben un acabado de revoco de arcilla, mientras que el exterior utiliza un revoco mineral de textura rugosa. La edificación auxiliar se diferencia mediante un revestimiento de tablones verticales de abeto.

Casa en la cima de la colina por Skupaj arhitekti. Fotografía por Ana Skobe.
Descripción del proyecto por Skupaj arhitekti
La «Casa en la cima de la colina» se ubica en las colinas de Radgona-Kapela, en el noreste de Eslovenia. Concebida como un refugio frente a la capital para estancias ocasionales, la vivienda ofrece un entorno donde el silencio, la luz natural, el clima y las vistas se integran en la vida cotidiana.
El proyecto responde a un paisaje caracterizado por asentamientos que siguen las líneas de cresta, viñedos que ocupan las laderas soleadas y bosques que pueblan los valles. En este contexto, el emplazamiento, la orientación y la relación con la topografía constituyen consideraciones arquitectónicas fundamentales. Tanto la casa principal como una edificación auxiliar de menor tamaño se inspiran en la organización espacial de las granjas locales, adaptando sus principios subyacentes a la vida doméstica contemporánea.
Principios de diseño y concepto
El diseño partió de una indagación sobre el saber práctico inherente a la arquitectura vernácula: una ubicación cuidadosa, una organización espacial clara, una construcción económica y la creación de un refugio. Esta experiencia acumulada da forma a una vivienda contemporánea arraigada en las condiciones específicas de su entorno.
La planta se basa en la disposición lineal de la casa tradicional de Panonia. Esta organización longitudinal se reinterpreta como un espacio habitable continuo que actúa como eje vertebrador de la vivienda, hacia el cual se abren directamente las distintas estancias. Tal disposición minimiza las zonas de circulación y mantiene una estrecha relación con el paisaje desde el interior. Las vistas se despliegan a través de sucesivos planos de profundidad espacial, extendiéndose desde la terraza cubierta hacia la pradera y el horizonte.
La secuencia de llegada cobra también gran importancia. En conjunto, la casa y la edificación auxiliar definen un espacio de acceso que retiene momentáneamente la vista antes de liberarla hacia el paisaje abierto. Espacios más cerrados y otros más amplios conforman una secuencia gradual de aproximación, entrada y ocupación.
Forma arquitectónica y articulación espacial
La casa adopta la forma de un volumen alargado y de contornos definidos bajo una cubierta a dos aguas. Su escala y silueta dialogan con la arquitectura vernácula local, mientras que su carácter contemporáneo se manifiesta en la esbeltez del borde de la cubierta, las aberturas y la precisión en las uniones entre materiales. La sobriedad exterior otorga protagonismo a la relación entre el edificio, el terreno y el espacio circundante.
La cubierta se prolonga más allá del volumen cerrado para crear un espacio exterior protegido a lo largo de la casa. Como interpretación contemporánea del tradicional porche cubierto —o *gank*—, este espacio conecta el interior con la terraza y el jardín. Los aleros profundos proporcionan sombra y protección contra la lluvia, permitiendo que la vida cotidiana se extienda al exterior y manteniendo al mismo tiempo un contacto directo con el aire, la temperatura, los sonidos y los aromas del paisaje.
La edificación auxiliar, de menor tamaño, completa la composición, define el acceso y alberga funciones complementarias y el aparcamiento. El diseño paisajístico conserva la mayor parte de los árboles existentes, incorporando nuevas plantaciones que refuerzan el carácter de la ladera. El conjunto se integra en su entorno sin establecer una frontera abrupta entre el jardín y el paisaje.
Materialidad
La casa emplea una estructura prefabricada de entramado de madera con aislamiento de celulosa y paneles de fibra de madera. Los muros interiores presentan un acabado de revoco de arcilla, mientras que el exterior está revestido con un revoco mineral de textura rugosa. La paleta de materiales combina la eficiencia de la construcción contemporánea en madera con la tradición local de edificar utilizando madera, tierra y superficies revocadas.
La materialidad es fundamental tanto para la construcción como para la experiencia sensorial. El entramado de madera facilita la prefabricación, mientras que el revoco de arcilla ayuda a regular la humedad interior. Su superficie, de textura sutil, difumina la luz y conserva las huellas de su aplicación manual. La textura, el tono y la luz natural cambiante confieren carácter a las estancias. La precisión se concentra en las uniones y los detalles, permitiendo que las superficies mantengan las cualidades inherentes de sus materiales.
La casa revocada se percibe como un volumen sereno y unitario. La edificación auxiliar, revestida con tablones verticales de abeto, expresa la sencillez de su construcción y uso. Su escala, proporciones y ubicación compartidas establecen una relación coherente.
Valor y relevancia arquitectónica
El valor del proyecto reside en la interpretación reflexiva de los conocimientos constructivos locales trasladados a la arquitectura contemporánea. Su ubicación en la cresta de la colina, la planta lineal, la cubierta inclinada, los aleros profundos y el uso juicioso de los materiales sientan las bases de una vivienda que acoge la vida actual manteniendo una estrecha relación con el lugar.
La intervención demuestra cómo un pequeño proyecto residencial puede preservar la continuidad espacial de un paisaje cultural. Una construcción clara, una forma sobria y una atención cuidadosa a los espacios de transición generan cualidades que se perciben al habitar la casa: el refugio bajo los aleros, las vistas que se despliegan y el contacto directo con el entorno.
La «Casa en la cima de la colina» encuentra su relevancia arquitectónica en estas experiencias cotidianas. Permite que el paisaje se integre en la vida de la casa, creando las condiciones propicias para un ritmo de vida más pausado y una mayor conciencia del lugar.