Para IXCAMPUS, Baumschlager Eberle Architectes plantea una estrategia paisajística que busca integrar el proyecto en su entorno, combinada con un planteamiento innovador de la prefabricación en madera, al tiempo que preserva los jardines y la arquitectura de la residencia anglonormanda.

IXCAMPUS por Baumschlager Eberle Architekten. Fotografía por Cyrille Weiner.
El conjunto se articula mediante dos elementos claramente diferenciados: el edificio docente, de planta alargada, y el Incubator, cuya geometría cruciforme marca la entrada al recinto. En planta, ambos edificios se basan en formas geométricas simples y fácilmente reconocibles, donde las distintas figuras, aunque dispersas, permanecen conectadas mediante una estructura común y un lenguaje material compartido, como en las «partituras visuales» de Wassily Kandinsky.

IXCAMPUS por Baumschlager Eberle Architekten. Fotografía por Cyrille Weiner.
La Grande Orangerie se concibe como un edificio longitudinal cuidadosamente situado entre los árboles centenarios existentes. Para favorecer su integración en el paisaje, el terreno se excava creando una suave depresión que permite que el edificio quede parcialmente integrado en la topografía, reduciendo su altura aparente.

IXCAMPUS por Baumschlager Eberle Architekten. Fotografía por Cyrille Weiner.
En la entrada al recinto, el Incubator se organiza en cuatro alas dispuestas alrededor de un vacío central que alberga los núcleos de circulación vertical y las áreas de servicio, dando lugar a su característica planta cruciforme. Su profunda fachada de madera de abeto Douglas se concibe como una pantalla entretejida que filtra las vistas y reduce la incidencia solar durante los meses de verano, al tiempo que establece un diálogo material con la estructura de madera del Château Saint-Léger y con los árboles del entorno.
En el conjunto de IXCAMPUS, la madera se utiliza tanto como recurso arquitectónico como dispositivo ambiental. En la Grande Orangerie, grandes elementos estructurales verticales articulan la fachada, proporcionando arriostramiento lateral y protección solar; en el Incubator, la profundidad de la envolvente de madera actúa como filtro bioclimático. Este lenguaje material compartido relaciona ambos edificios, permitiendo al mismo tiempo que cada uno responda de manera diferente a su posición, geometría y programa.