Para «Air Passage», Peris + Toral Arquitectes incorpora parterres inundables que protegen la privacidad y funcionan como sistema de drenaje urbano para los apartamentos, agrupados en tres núcleos con ventilación cruzada y patios abiertos en el sótano. Dos niveles están destinados a aparcamiento, con árboles y plantas trepadoras que preparan el espacio para futuros usos a medida que evolucionen los patrones de movilidad.
El edificio se unifica gracias a su construcción con ladrillo cocido a mano, mientras que la interacción entre la mampostería y la celosía filtra la luz y el aire. En combinación con la inercia térmica de los forjados de hormigón, se reduce la demanda energética en verano. En invierno, las terrazas se cierran con cortinas de vidrio, actuando como colchón térmico. La renaturalización general refuerza la integración con el paisaje.

«Air Passage» por Peris + Toral Arquitectes. Fotografía por José Hevia.
Descripción del proyecto por Peris + Toral Arquitectes
Situado en el Maresme, territorio definido por su proximidad al mar, su acusada topografía y sus rieras, el edificio de 40 viviendas sociales Air Passage integra un futuro equipamiento público, un local y un aparcamiento. Frente al volumen en L sobre basamento previsto por el planeamiento urbanístico, el proyecto fragmenta la edificación en dos piezas y, mediante un pasaje que libera la esquina, prolonga la calle Ciutat Reial, convierte la cubierta del equipamiento en plaza pública y cose el complejo deportivo municipal vecino con el centro urbano. Desde la plaza, punto de encuentro vecinal, se accede a las viviendas; una escalera-grada la conecta con el casco antiguo y con el equipamiento inferior. El ladrillo artesanal cocido con biomasa unifica el conjunto, mientras aparejos y celosías tamizan luz y aire.
El pasaje actúa como corredor bioclimático. Las viviendas, agrupadas en tres núcleos, disfrutan de ventilación cruzada a través de la zona de día. Patios abiertos en el basamento ventilan e iluminan el equipamiento y las dos plantas de aparcamiento, logrando más de 20 renovaciones de aire por hora. Árboles y trepadoras absorben CO₂ y preparan el aparcamiento para futuros usos cuando cambie el modelo de movilidad.
Situado sobre la antigua riera canalizada, el conjunto se acompaña de una reurbanización que incorpora parterres inundables; estos protegen la privacidad de las plantas bajas mediante la vegetación y la topografía, y actúan como sistema urbano de drenaje sostenible: almacenan agua pluvial para riego, infiltran el excedente, regulan la humedad y mitigan la isla de calor.
Las viviendas ofrecen tres variantes tipológicas según la posición de la sala, más próxima o independiente de la cocina-comedor. Los tabiques interiores se prolongan y se desligan entre sí, desplegándose como planos que amplían la superficie de apoyo del mobiliario y articulan el espacio. La inercia térmica del forjado de hormigón y del muro de ladrillo visto que cierra el baño, combinada con la ventilación cruzada, reduce la demanda energética en verano. En invierno, las terrazas se cierran con cortinas de cristal que funcionan como colchón térmico o galería captadora, según la orientación. La fachada autoportante de ladrillo visto se dispone por delante del forjado, lo que permite un aislamiento continuo y elimina puentes térmicos. La calefacción se resuelve con aerotermia centralizada y placas fotovoltaicas vinculadas a un depósito estratificado que aprovecha la temperatura del ACS para calefacción, alcanzando la calificación energética A.
La continuidad de color y textura entre la fachada y la urbanización, unida a la renaturalización general, refuerza la integración paisajística del conjunto y el carácter público del pasaje.