Bangkok Tokyo Architecture propone una construcción del volumen por partes, donde la arquitectura se fue adaptando al momento constructivo en el que se encontraban en cada fase. En primer lugar, se hizo la estructura de hormigón, posteriormente se decidió dónde iban a estar los muros de ladrillo, y por último, se colocaron las carpinterías de ventana en los huecos de la estructura inicial de hormigón que no tenían muro. La planta segunda se cierra al exterior mediante una cortina que recubre toda la fachada y dota de identidad al volumen. Esto permite dejar abierto el proceso de construcción de la vivienda, permitiendo incorporar nuevos espacios en un futuro.
El programa se sale de la lógica habitual, siendo la planta primera la habitación de la madre, la planta segunda una sala de estar, y la planta tercera la habitación del hijo. Las circulaciones y demás espacios comunes de la vivienda se ubican en zonas semiexteriores, que surgen del espacio que generan las vigas salientes, generando una transición entre exterior e interior que proporciona transparencia y fluidez a la vivienda.

House K por Bangkok Tokyo Architecture. Fotografía por Soopakorn Srisakul.
Descripción del proyecto por Bangkok Tokyo Architecture
La casa K es una residencia situada en una antigua zona residencial, caracterizada por edificios de dos plantas con tejados a dos aguas retranqueados de la carretera. Con el paso del tiempo, el barrio ha sufrido cambios: las casas se han pintado de varios colores, se han reconstruido las vallas y se han sustituido las ventanas, lo que ha dado lugar a un paisaje residencial diverso. El cliente decidió reconstruir su casa familiar debido a los cambios en su estructura familiar y al deterioro de la casa existente.
La nueva casa pretende dar prioridad a la participación y el compromiso en lugar de intentar conseguir una forma absoluta o deseos momentáneos. Adopta una forma que parece haber surgido orgánicamente de su entorno, difuminando la distinción entre su origen y su fin. Inicialmente, se estableció un sencillo armazón cuadriculado de hormigón para tres plantas, que luego se modificó y amplió hacia el exterior para dar forma a la estructura general. Se colocaron ladrillos entre los marcos para formar los muros. A continuación se colocaron ventanas, claraboyas, escaleras, cortinas y baños, y cada elemento se desvió sutilmente del marco original, dando lugar a un espacio de coexistencia fragmentada, autónomo pero interconectado.
Cada planta tiene una función distinta: la habitación de la madre, un salón-comedor y la habitación del hijo. Las vigas salientes crean espacios compartidos como accesos, pasillos y balcones. Estas zonas semiexteriores no sólo proporcionan conectividad entre plantas, sino que también establecen una conexión directa entre el interior y el entorno exterior, abarcando la ciudad, la luz natural y el aire. Además, ofrecen potencial para futuras ampliaciones y adaptaciones.
El método de construcción empleado -colocación de ladrillos entre un entramado de hormigón armado- es el más común en el contexto circundante. Muchas casas vecinas e incluso rascacielos utilizan esta estructura, a menudo oculta bajo fachadas decorativas. Al exponer y modificar este armazón interno, el ámbito doméstico se desvela, revela sus orígenes y se vuelve accesible.
A través de un proceso continuo que implica integrar nuevas posibilidades en una forma y modificarla y alterarla iterativamente para lograr un estado equilibrado, el proceso de la Casa K se parece mucho al propio acto de habitar.