El 13 de septiembre de 2000, Elia Zenghelis fue protagonista y entrevistado en uno de los documentales de METALOCUS TV, programa de arquitectura y cultura urbana emitido por el canal griego SEVEN.
Nacido en Atenas en 1937, Zenghelis creció en una Grecia convulsionada por la ocupación alemana y la guerra civil. En 1956 se trasladó a Londres para estudiar en la Architectural Association School of Architecture (AA), atraído por una pedagogía transgresora frente a las anquilosadas convenciones académicas dominantes en las escuelas de arquitectura de la época. Se graduó en 1961 y comenzó a trabajar en Douglas Stephen and Partners, donde permaneció hasta 1971. Apenas dos años después de terminar sus estudios, en 1963, regresó a la AA como profesor.
La Architectural Association se convertiría en el principal laboratorio de su formación intelectual. A lo largo de las décadas siguientes, y especialmente bajo la dirección de figuras como Alvin Boyarsky, la escuela consolidó un clima de experimentación que favoreció la aparición de posiciones cada vez más radicales. Zenghelis participó activamente en ese proceso, en un momento en que la AA estaba redefiniendo los límites disciplinares de la arquitectura y el urbanismo. Allí conoció a Rem Koolhaas, entonces estudiante, con quien pronto estableció una relación que acabaría desdibujando las distinciones convencionales entre profesor, colaborador y socio.
El encuentro entre ambos se produjo en un momento en que la arquitectura parecía recuperar la capacidad de imaginar futuros, cuando una nueva generación comenzaba a utilizar el proyecto, el dibujo, el collage y la narrativa como instrumentos para investigar la ciudad contemporánea. La arquitectura podía operar críticamente sobre la realidad incluso sin necesidad de materializarse.

Fundadores de OMA, de izquierda a derecha: Madelon Vriesendorp, Rem Koolhaas, Elia Zenghelis y Zoe Zenghelis, fotografiados en Central Park en 1978. Fotografía cortesía de OMA.
En 1972, Zenghelis y Koolhaas, junto con Madelon Vriesendorp y Zoe Zenghelis, desarrollaron Exodus, or the Voluntary Prisoners of Architecture, una propuesta para Londres que imaginaba una franja amurallada atravesando la ciudad. Arquitectura, relato, collage y provocación política se combinaban en una ficción sobre la metrópolis contemporánea, convirtiendo el proyecto arquitectónico en argumento y manifiesto. Más que anticipar un edificio, Exodus mostraba la capacidad de la arquitectura para construir escenarios y formular nuevas preguntas sobre la ciudad.
Aquella investigación sería uno de los gérmenes de Office for Metropolitan Architecture. OMA nació en 1975 como un proyecto coral de Elia y Zoe Zenghelis, Rem Koolhaas y Madelon Vriesendorp, concebido como un espacio de investigación sobre la ciudad, sus programas y sus formas de representación.
Al recordar a Zenghelis este 1 de septiembre de 2026, Rem Koolhaas evocaba no solo su papel decisivo en los orígenes de OMA, sino también la exuberancia, la generosidad y el sentido de posibilidad que definieron tanto su arquitectura como su enseñanza:
«Elia Zenghelis, mi profesor, ha muerto. Sin su talento exuberante, OMA —como idea— no existiría. Hoy resulta difícil imaginar aquel estado de euforia en torno a la arquitectura y a lo que la arquitectura podía hacer, que hizo de él un gran ejemplo, una inspiración y un cómplice. Su canto en falsete en el pequeño salón de nuestra casa en Nueva York, inclinado sobre una mesa de dibujo, DISEÑANDO a las dos de la madrugada, permanecerá como prueba de que la arquitectura puede hacerte feliz. La generosidad que dedicó —durante toda su vida— al talento de los demás es monumental. Nuestro encuentro, en un momento crucial, generó las ideas y la energía necesarias para poner en marcha nuestro proyecto».
Rem Koolhaas.
La imagen descrita por Koolhaas —Zenghelis cantando en falsete mientras dibujaba a las dos de la madrugada— resume una manera de entender el proyecto como actividad intelectual, pero también como una forma de placer y de vida.

Elia Zenghelis, OMA, cubierta, Hotel Sphinx, Times Square, Nueva York, 1975.
El Hotel Sphinx, desarrollado por Elia y Zoe Zenghelis en 1975 para Times Square, refleja esta actitud. Concebido como una alternativa urbana a la vivienda convencional, reunía apartamentos, habitaciones, clubes, auditorios, instalaciones deportivas y jardines en una única estructura, trasladando la intensidad programática de Manhattan al interior del edificio. La arquitectura no trataba de ordenar la congestión, sino de utilizarla como material de proyecto.
Para Zenghelis, la imagen podía contener los objetivos, valores y argumentos del proyecto y adquirir así autonomía propia. Las pinturas realizadas junto con Zoe Zenghelis para el Hotel Sphinx, las Sixteen Villas on the Island of Antiparos y otros trabajos iniciales de OMA forman hoy parte de la historia visual de aquella arquitectura.
Los primeros años de OMA estuvieron marcados por proyectos y concursos que cuestionaban las relaciones entre arquitectura, programa y ciudad: la ampliación del Parlamento neerlandés en La Haya, las propuestas para la IBA de Berlín, el concurso del Parc de la Villette o las viviendas junto a Checkpoint Charlie. Más que entender el edificio como un objeto aislado, estos trabajos desplazaban la atención hacia sistemas urbanos más amplios.
Proyectos como las dieciséis villas de Antiparos trasladaron esa investigación a otros paisajes. Frente a la congestión de Nueva York, París o Berlín aparecían el clima, la topografía, el horizonte y las geometrías elementales del Mediterráneo como materiales para establecer nuevas relaciones con contextos fuertemente caracterizados.
El complejo de viviendas Checkpoint Charlie, en Friedrichstraße 207–208, Berlín, proyectado como parte de IBA Berlin por OMA, con la participación de Elias Zeggelis y Rem Koolhaas. Fotografía por Gunnar Klack. CCC.
En 1987 Zenghelis dejó OMA y fundó con Eleni Gigantes el estudio Gigantes Zenghelis Architects. Las viviendas de Checkpoint Charlie, terminadas en 1990, quedaron vinculadas a esa transición. Entre las obras más conocidas del nuevo estudio figura la Ashikita House of Youth, construida en 1998 en Kumamoto dentro del programa ArtPolis.
A comienzos de la década de 1990, sin embargo, Zenghelis fue reduciendo progresivamente su participación directa en la práctica profesional y la enseñanza pasó a ocupar el centro de su actividad. En 1989 asumió la cátedra de Baukunst de la Kunstakademie Düsseldorf, donde permaneció hasta 2002, y enseñó también en el Berlage Institute, la EPFL, la ETH, Mendrisio, la Universidad de Tesalia, The Bartlett y Yale. En 2000 recibió el Annie Spink Award for Excellence in Architectural Education del RIBA.
Para Zenghelis, enseñar arquitectura no consistía en transmitir un repertorio formal. El proyecto era una herramienta para leer situaciones, detectar posibilidades y producir nuevas formas de vida colectiva. Su influencia no se construyó mediante la reproducción de un lenguaje propio, sino a través de su capacidad para provocar y acompañar el talento de otros.
Es precisamente esa condición la que Koolhaas destaca al recordar «the generosity he invested – his entire life – in other people’s talent». Una generosidad que explica por qué su influencia desborda ampliamente el número de edificios construidos e incluso la historia de OMA. Su obra se prolongó también a través de los proyectos y las carreras de quienes pasaron por sus aulas y estudios.
En 2017, en un estudio avanzado en Yale dedicado a Atenas y a los antiguos Muros Largos que conectaban la ciudad con El Pireo, Zenghelis recuperaba cuestiones planteadas décadas antes y proponía reinterpretar las infraestructuras existentes para generar nuevas centralidades y espacios de interacción colectiva en una Atenas contemporánea y policéntrica.
Casi medio siglo después de Exodus, la arquitectura volvía a servir para interrogar la ciudad existente y revelar posibilidades ocultas en su estructura. Esa continuidad atraviesa toda su trayectoria: qué puede hacer la arquitectura por la ciudad; cómo intensificar un lugar sin caer en el formalismo; qué capacidad tiene una imagen para anticipar una arquitectura todavía inexistente; y hasta qué punto enseñar significa también proyectar.
Zenghelis defendió además la posibilidad de proyectar en ausencia de encargo, cuando el arquitecto se convierte provisionalmente en su propio cliente. Frente a una práctica limitada a responder a programas ya definidos, el proyecto podía formular preguntas, construir escenarios y hacer visibles posibilidades todavía inexistentes.
Su trayectoria permite recuperar así una idea de la arquitectura inseparable del optimismo con el que una generación afrontó la disciplina en las décadas de 1960 y 1970: la confianza en que el proyecto podía transformar nuestra percepción de la realidad y producir nuevas formas de vida colectiva.
Quizá por eso la frase más sencilla del recuerdo de Koolhaas sea también la que mejor resume una parte de su legado: «architecture can make you happy».
Elia Zenghelis falleció el 30 de agosto de 2026, a los 89 años.