La Fundación Juan March ha presentado un programa espectacular, en toda España, sobre la obra del pintor abstracto norteamericano de origen alemán Josef Albers (1888-1976). Albers, diseñador, fotógrafo, tipógrafo, incluso poeta y, sobre todo, pintor abstracto, a menudo decía que uno de sus objetivos en el arte y en la vida era conseguir “el máximo efecto” por “medios mínimos”. Por eso la exposición que inaugura la Fundación lleva por título JOSEF ALBERS: MEDIOS MÍNIMOS, EFECTO MÁXIMO.

 La exposición explora la labor artística y actividades docentes de Josef Albers, que se encuentra asociado con los experimentos más avanzados del siglo XX en la enseñanza del arte (la Bauhaus y el Black Mountain College).

Compuesta por más de un centenar de obras y otras piezas -además de mobiliario, objetos, fotografías y diverso material documental-, la muestra ha sido concebida y desarrollada durante los últimos tres años en colaboración con la Josef and Anni Albers Foundation (Bethany, Connecticut).

El hilo conductor de esta exposición no es, a pesar de su carácter de retrospectiva, el simple recorrido cronológico por la obra del artista -un recorrido que ya de por sí sería enormemente enriquecedor e instructivo-, sino la consideración de la obra de Josef Albers como un proyecto tan coherente como peculiarmente dirigido por una decidida voluntad de simplicidad, por el uso productivo de medios y recursos intencionadamente limitados, por el respeto al trabajo manual y por el énfasis en la experimentación con el color, que desemboca en la materialidad de una obra de alto contenido poético y espiritual. La obra de Josef Albers es, decididamente, el resultado de una experimentada administración de recursos artísticos. Su arte es, en su totalidad, el resultado de una verdadera “economía de la forma”.

Las ideas teóricas y prácticas de Albers se exponen más detalladamente en el catálogo a través de una sección documental de los textos del artista, muchos inéditos y la mayoría traducidos al español por primera vez.

Además, la Fundación Juan March, junto con la exposición en Madrid, ha organizado una exposición sobre el tema del proceso de trabajo de Albers en su obra gráfica, comisariada por Brenda Danilowitz en Palma y Cuenca.

  • Museu Fundación Juan March, de Plama. LA EXPOSICIÓN «JOSEF ALBERS: PROCESO Y GRABADO (1916-1976)» muestra un centenar de piezas de obra gráfica de Josef Albers. Hasta el 28 de junio y posteriormente se podrá ver en Cuenca, en el Museo de Arte Abstracto Español, desde el 8 de julio hasta el 5 de octubre.

La obra gráfica de Albers, que produjo a lo largo de su carrera, implica el mismo interés por la economía de medios, la experimentación y la innovación que caracteriza el resto de su obra. A través de una selección de más de 100 obras cedidas por la Fundación Josef y Anni Albers, esta exposición muestra la variedad de técnicas empleadas por el artista en su obra gráfica: calcografía, grabado en madera, litografía y serigrafía. Además de las impresiones, también incluye estudios y dibujos (muchos de ellos previamente nunca expuestos), que revelan el proceso de trabajo del artista y de la forma en que se define poco a poco la imagen. Albers transformó idea en forma, ofreciendo al espectador experiencias visuales inesperadas.

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Fechas
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28 de marzo a 6 de julio de 2014.

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Fundación Juan March. Madrid, España.

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Josef Albers nació en 1888 en Bottrop, en la región alemana de Westfalia, en el seno de una familia vinculada a los oficios artesanales. Antes de orientarse hacia la práctica artística trabajó como maestro de escuela primaria, experiencia que precedió a una trayectoria en la que enseñanza y producción visual permanecerían unidas de forma constante. Tras estudiar en Berlín, Essen y Múnich, ingresó en 1920 en la Bauhaus de Weimar, fundada un año antes por Walter Gropius como un espacio de convergencia entre arte, técnica y producción industrial en la Alemania de entreguerras.

En la Bauhaus, Albers pasó rápidamente de estudiante a profesor. Su formación inicial junto a Johannes Itten coincidió con un momento en que la escuela buscaba redefinir los fundamentos materiales y perceptivos de la práctica artística. En el taller de vidrio comenzó a desarrollar composiciones abstractas realizadas con fragmentos de vidrio industrial, explorando relaciones entre transparencia, geometría y seriación. A partir de 1923 asumió responsabilidades docentes en el curso preliminar, núcleo pedagógico de la institución, donde impulsó ejercicios centrados en la observación, el comportamiento de los materiales y la economía formal. Con el traslado de la Bauhaus a Dessau en 1925, y posteriormente a Berlín, continuó desempeñando un papel central en la estructura académica de la escuela, trabajando junto a figuras como Paul Klee, Wassily Kandinsky y László Moholy-Nagy. Ese mismo año contrajo matrimonio con Anni Albers, cuya investigación textil mantendría múltiples afinidades con sus propias indagaciones sobre estructura, repetición y percepción.

La clausura de la Bauhaus en 1933, tras la presión ejercida por el régimen nazi sobre la institución, marcó el inicio de su exilio estadounidense. Josef y Anni Albers se trasladaron entonces a Carolina del Norte para incorporarse al Black Mountain College, una escuela experimental que reuniría a artistas, músicos, poetas y coreógrafos vinculados a las transformaciones culturales de mediados del siglo XX en Estados Unidos. Allí, entre 1933 y 1949, Albers reformuló métodos pedagógicos desarrollados previamente en Alemania y los trasladó a un contexto intelectual distinto, menos orientado a la formación artesanal y más próximo a la experimentación interdisciplinar. Sus ejercicios sobre percepción visual, contraste y estructura material influyeron en varias generaciones de artistas estadounidenses, entre ellos Robert Rauschenberg y Cy Twombly.

La actividad docente de Albers no puede separarse de su producción artística. Sus pinturas, grabados y estudios gráficos desarrollados desde los años treinta partieron de problemas concretos relacionados con la percepción cromática y las tensiones espaciales producidas por formas elementales. En 1949 fue nombrado director del Departamento de Diseño de la Universidad de Yale, en New Haven, donde consolidó un programa pedagógico centrado en el análisis visual y la relación entre experiencia perceptiva y construcción formal. Desde Yale amplió además su influencia sobre la enseñanza artística norteamericana de posguerra, en un momento en que las escuelas de arte comenzaban a redefinir sus programas tras la emigración de numerosos artistas e intelectuales europeos.

En 1950 inició la serie Homenaje al cuadrado, desarrollada durante más de dos décadas y convertida en uno de los núcleos de su investigación visual. A través de variaciones sistemáticas de cuadrados concéntricos y combinaciones cromáticas precisas, estas pinturas examinaron cómo el color modifica la percepción del espacio, la escala y la proximidad entre planos. Más que establecer composiciones cerradas, las obras funcionaban como experimentos perceptivos donde cada color alteraba la lectura de los demás. Esa misma preocupación estructuró su actividad pedagógica y encontró una formulación decisiva en Interaction of Color, publicado en 1963, libro concebido como una investigación sobre la inestabilidad perceptiva del color y sobre la imposibilidad de entenderlo como una propiedad fija y autónoma.

A lo largo de su trayectoria, Albers mantuvo una atención sostenida hacia las relaciones entre percepción, repetición y estructura. Sus viajes a México y otros países de América Latina ampliaron además su interés por las arquitecturas prehispánicas y por sistemas geométricos presentes en muros, plataformas y trazados constructivos, referencias que aparecen de manera indirecta en varias de sus composiciones y series gráficas. En 1971 el Metropolitan Museum of Art de Nueva York le dedicó una retrospectiva, convirtiéndolo en el primer artista vivo objeto de una exposición individual en esa institución. Para entonces, su obra había pasado a ocupar un lugar central en los debates sobre abstracción, pedagogía y cultura visual del siglo XX, situándose en un territorio compartido entre práctica artística, teoría de la percepción y enseñanza experimental.

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Publicado en: 28 de Abril de 2014
Cita:
metalocus, JOSÉ JUAN BARBA
"Josef Albers. Medios mínimos, efecto máximo" METALOCUS. Accedido el
<https://www.metalocus.es/es/noticias/josef-albers-medios-minimos-efecto-maximo> ISSN 1139-6415
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