Además de las 17 obras de Le Corbusier inscritas por la UNESCO encontramos este complejo urbanístico construido a principios de los años cuarenta a orillas de un lago artificial en Belo Horizonte, referencia de la arquitectura moderna brasileña.
El conjunto arquitectónico de Pampulha fue el centro de un proyecto urbanístico visionario de ciudad-jardín realizado en 1940 en la ciudad de Belo Horizonte, capital del estado brasileño de Minas Gerais. Planeado en torno a un lago artificial, ese centro de carácter cultural y recreativo comprendía un casino, una sala de baile, el Yate Golf Club y la iglesia de San Francisco de Asís. Todos sus edificios fueron diseñados por el arquitecto Oscar Niemeyer, en colaboración con diversos artistas innovadores.
El aprovechamiento de las propiedades plásticas del hormigón y la fusión de diversas artes –arquitectura, escultura, pintura y paisajismo– dieron lugar a la creación de construcciones de formas audaces que se integran en un conjunto armónico. El sitio constituye además un testimonio de la influencia del clima, el medio ambiente y las tradiciones del Brasil en los principios de la arquitectura moderna.
La iglesia de San Francisco es la pieza maestra del conjunto. Aunque ateo y comunista, Niemeyer tenía fascinación por las iglesias y la de Pampulha, terminada en 1943, era una de sus preferidas.
El conjunto arquitectónico de Pampulha fue el centro de un proyecto urbanístico visionario de ciudad-jardín realizado en 1940 en la ciudad de Belo Horizonte, capital del estado brasileño de Minas Gerais. Planeado en torno a un lago artificial, ese centro de carácter cultural y recreativo comprendía un casino, una sala de baile, el Yate Golf Club y la iglesia de San Francisco de Asís. Todos sus edificios fueron diseñados por el arquitecto Oscar Niemeyer, en colaboración con diversos artistas innovadores.
El aprovechamiento de las propiedades plásticas del hormigón y la fusión de diversas artes –arquitectura, escultura, pintura y paisajismo– dieron lugar a la creación de construcciones de formas audaces que se integran en un conjunto armónico. El sitio constituye además un testimonio de la influencia del clima, el medio ambiente y las tradiciones del Brasil en los principios de la arquitectura moderna.
La iglesia de San Francisco es la pieza maestra del conjunto. Aunque ateo y comunista, Niemeyer tenía fascinación por las iglesias y la de Pampulha, terminada en 1943, era una de sus preferidas.