En el interior de la vivienda desarrollada por Yuri Vital Arquiteto, una escalera suspendida conecta la planta baja, de carácter público, con el volumen superior, destinado a los espacios privados. Los techos de madera contribuyen al confort acústico y establecen una contraposición material con la presencia monumental del hormigón visto.
Más allá de su lógica constructiva, la casa funciona como un dispositivo pasivo de regulación ambiental. Su configuración favorece el efecto chimenea, impulsando la ventilación natural que contribuye a la refrigeración pasiva de los espacios interiores. Esta operación refleja cómo una ingeniería estructural guiada por la inteligencia arquitectónica puede favorecer la adaptación al clima y optimizar el uso del espacio.

Casa HAVEBLUE por Yuri Vital Arquiteto. Fotografía por Nelson Kon
Descripción del proyecto por Yuri Vital Arquiteto
Situada en el clima extremo del noreste de Brasil, la Casa HAVEBLUE surge de la necesidad de crear un hábitat humano racional y térmicamente confortable. El desafío principal de conciliar una escala monumental con la necesidad de refugio dio lugar a la premisa central del proyecto: utilizar la ingeniería estructural para liberar la planta baja, creando así una plaza continua y sombreada para la interacción social.
La respuesta arquitectónica se fundamenta en una ingeniería rigurosa. Para suspender la masa y evitar confinar el nivel del suelo, se implementó un sistema estructural poco convencional de doble "X" en hormigón postesado.
Con una luz de treinta metros, esta solución mecánica divide con precisión la planta y sostiene el volumen superior mediante dos grandes vigas dobles invertidas que actúan también como fachada principal. El edificio toca el suelo mínimamente, garantizando la permeabilidad física y una sombra esencial, un requisito espacial crítico para la habitabilidad en los trópicos.
En el interior, una escalera suspendida conecta la planta baja pública con el volumen superior privado. El confort acústico se gestiona mediante techos de madera, estableciendo un diálogo con el hormigón visto de carácter monumental. Más allá de su lógica estructural, el edificio funciona como una máquina pasiva de control ambiental. Unos lucernarios estratégicos y un suelo de rejilla metálica perforada permiten que el agua de lluvia llegue a un estanque reflectante situado en la planta baja.
Esta configuración genera un efecto chimenea (o efecto de tiro térmico), favoreciendo la ventilación cruzada natural y la refrigeración pasiva en todos los espacios interiores. Respaldada por la generación de energía solar, la Casa HAVEBLUE demuestra cómo la ingeniería estructural, guiada por la inteligencia arquitectónica, puede lograr una gran adaptabilidad ambiental y una notable economía espacial.