Para el Edificio Residencial Mánesova, OK PLAN ARCHITECTS plantea un sótano de aparcamiento, trasteros e instalaciones, una planta baja con un estudio y dos viviendas de tres dormitorios, y dos plantas con cuatro apartamentos cada una. La última planta, retranqueada, alberga dos viviendas con terrazas en cubierta. Todas cuentan con acceso a espacios exteriores mediante grandes huecos acristalados correderos.
La estructura de hormigón se combina con hormigón visto, revoco gris y acero antracita. Los balcones en voladizo y las lamas de alerce carbonizado articulan la fachada y protegen la privacidad. Tres bombas de calor aire-agua, paneles fotovoltaicos y persianas venecianas exteriores completan las estrategias de eficiencia energética.

Edificio Residencial Mánesova por OK PLAN ARCHITECTS. Fotografía por Petr Polák Studio.
Descripción del proyecto por OK PLAN ARCHITECTS
Lo que inicialmente parecía un programa casi imposible acabó convirtiéndose en una oportunidad para aprovechar todo el potencial de un solar condicionado. El cliente adquirió una parcela de 1.000 m² que, a primera vista, parecía mucho más adecuada para una vivienda unifamiliar que para un edificio residencial plurifamiliar. El reto se veía acentuado por su proximidad inmediata a los jardines de las viviendas unifamiliares colindantes, lo que exigía una integración especialmente cuidadosa del nuevo edificio en su entorno. A pesar de estas limitaciones, la propuesta consigue albergar trece apartamentos confortables en una parcela de dimensiones relativamente reducidas.
El principio fundamental de la propuesta es una planta plegada que optimiza cuidadosamente tanto la orientación de las viviendas como la dirección de sus vistas. Esta geometría minimiza las visuales directas entre las nuevas viviendas y las casas vecinas, contribuyendo a preservar la privacidad de todos los residentes. Los balcones en voladizo, equipados con paneles verticales de protección visual, refuerzan esta estrategia al crear una transición natural entre el interior y el exterior y mejorar el confort cotidiano.
La volumetría del edificio responde directamente a la escala de su entorno. Una fachada cuidadosamente articulada fragmenta el volumen general en piezas de menor tamaño, otorgándole un carácter más doméstico que permite integrarlo de forma natural entre las viviendas unifamiliares circundantes. Al mismo tiempo, su programa y escala establecen un diálogo con los edificios residenciales situados al norte, generando una transición fluida entre dos tipologías urbanas diferenciadas.
La expresión arquitectónica se define por el contraste entre una geometría contundente y una paleta material contenida. Las líneas marcadas de los balcones, junto con la fachada plegada, confieren al edificio un carácter dinámico, mientras que las lamas verticales de protección solar de alerce carbonizado constituyen uno de sus principales elementos arquitectónicos. El hormigón visto y el revoco gris texturizado completan la composición, creando una imagen atemporal y sobria. Este lenguaje arquitectónico coherente se extiende también al porche de acceso, al cerramiento del área de residuos y a las vallas, realizados con chapa de acero y perfiles tubulares de acero en color antracita.
El solar se encuentra al este de la intersección entre las calles Mánesova y Na Skalce, junto a una vía de servicio situada en el interior de la manzana. La pendiente natural del terreno hacia el este, equivalente a casi una planta, se convirtió en un elemento clave de la organización espacial. Por ello, el acceso al garaje subterráneo se sitúa en el extremo inferior oriental de la parcela, mientras que el acceso principal se encuentra en el lado oeste, a nivel de planta baja.
El sótano alberga doce plazas de aparcamiento, incluidas dos plataformas mecánicas de estacionamiento, mientras que otras cinco plazas se sitúan frente al edificio. Además de trasteros e instalaciones técnicas, la planta baja contiene un apartamento tipo estudio y dos amplios apartamentos de tres dormitorios, ambos con acceso directo a terrazas y jardines privados. Estos espacios exteriores quedan delimitados por muros de contención de hormigón de geometría suavemente curva, complementados con vallas realizadas con listones de alerce carbonizado, prolongando el lenguaje material de la fachada.
La segunda y tercera plantas comparten una distribución idéntica, con cuatro apartamentos en cada una. La planta superior, retranqueada, alberga los dos apartamentos de mayor tamaño, ambos con amplias terrazas en cubierta y vistas sobre el barrio circundante. Todas las viviendas cuentan con acceso directo a un balcón, terraza o jardín privado mediante grandes huecos acristalados correderos que refuerzan la conexión entre los espacios interiores y exteriores. Todas las plantas están comunicadas mediante un ascensor completamente accesible.
El sistema de señalética diseñado específicamente para el proyecto constituye una parte integral de la identidad del edificio. El concepto gráfico, que incluye pictogramas, numeración y diferentes elementos gráficos distribuidos por los espacios comunes, fue desarrollado por la diseñadora gráfica Kristina Ambrozová como una extensión del concepto arquitectónico, incorporando una capa lúdica y discreta al interior.
El edificio incorpora tecnologías contemporáneas destinadas a responder a las actuales exigencias de confort y eficiencia energética. La calefacción se resuelve mediante una cascada de tres bombas de calor aire-agua situadas en la cubierta, complementadas con paneles fotovoltaicos. Las persianas venecianas exteriores protegen los interiores de la radiación solar excesiva durante los meses de verano.
El proyecto reúne un concepto espacial cuidadosamente planteado, una respuesta sensible a su contexto residencial y tecnologías constructivas contemporáneas en un conjunto arquitectónico coherente.