En este conjunto de vivienda social en Sopela, BIEME y XLark han aplicado esta lógica industrializada a los espacios habitables. Terrazas y zonas de secado conectan con las zonas principales de estar, mientras que la luz natural y la ventilación llegan a las zonas comunes y al patio interior. El proyecto presenta la vivienda industrializada como un sistema capaz de adaptarse a diversas configuraciones domésticas y diferentes estilos de vida.
Los trabajos de construcción posteriores se centran en garantizar la continuidad y sellar las juntas entre las diferentes viviendas. Los cimientos semienterrados y los elementos de soporte principales se construyen utilizando muros y componentes de hormigón prefabricado, lo que permite que el edificio se adapte a la pendiente del terreno, concentre los usos auxiliares y cree una base sólida sobre la cual se ensamblan los pisos residenciales prefabricados.

Vivienda social en Sopela por BIEME + XLark. Fotografía por XLark.
Descripción del proyecto por BIEME + XLark
«Ensamblar lo cotidiano» sintetiza la doble condición del proyecto: construir mediante un sistema industrializado y, al mismo tiempo, configurar el soporte espacial para la vida cotidiana en 33 viviendas de alquiler social. La promoción, situada en la parcela G del Sector Asu, en Sopela, Bizkaia, se construye mediante módulos tridimensionales de steel frame, fabricados en taller y posteriormente transportados y ensamblados en obra.
La experiencia constituye un caso real de aplicación de sistemas constructivos industrializados a la vivienda pública asequible. El proyecto alcanza un 86 % de elementos industrializados y ha obtenido el Grado III de Eraiki Label, el nivel más alto de esta certificación. Su desarrollo permite explorar nuevas formas de producción de vivienda mediante procesos más coordinados, mayor control de calidad, reducción de operaciones en obra, mayor previsibilidad de los plazos y sistemas concebidos para facilitar su mantenimiento durante la vida útil del edificio.
El proyecto se desarrolló mediante un procedimiento de Diálogo Competitivo en el que se contrastaron distintas soluciones tecnológicas aplicadas a una promoción real de vivienda pública. En este proceso se recibieron 12 propuestas, 8 fueron seleccionadas como finalistas y 6 desarrollaron sus soluciones durante la Fase 2.
La actuación se implanta en un entorno residencial de baja y media densidad y responde a la pendiente natural de la parcela mediante un zócalo semienterrado. Este basamento integra el acceso, el aparcamiento y los usos auxiliares, reduce el impacto visual del volumen construido y permite resolver el garaje mediante ventilación natural, simplificando las instalaciones y su mantenimiento. Sobre él se disponen las plantas residenciales, con viviendas de uno, dos y tres dormitorios, incluidas viviendas adaptadas.
La dimensión cotidiana del proyecto se construye a través de una serie de decisiones sencillas: terrazas y tendederos vinculados a los espacios principales, iluminación y ventilación natural de las zonas comunes y un patio interior que contribuye a que aproximadamente la mitad de las viviendas dispongan de ventilación cruzada. La vivienda industrializada se plantea así no como una repetición indiferenciada, sino como un sistema capaz de alojar distintas configuraciones domésticas y diferentes maneras de vivir.
La organización de las viviendas se coordina directamente con la lógica del sistema modular. Las unidades de un dormitorio se configuran mediante dos módulos, las de dos dormitorios mediante tres y las de tres dormitorios y adaptadas mediante cuatro. Esta relación entre tipología, sistema constructivo y secuencia de montaje permite coordinar desde las primeras fases del proyecto la arquitectura, la estructura, la envolvente y las instalaciones. El elevado grado de terminación alcanzado en taller incluye también gran parte de la envolvente exterior, de manera que, tras el montaje de los módulos, las operaciones en obra se concentran fundamentalmente en garantizar la continuidad entre unidades y resolver sus juntas y encuentros.
La sostenibilidad se aborda mediante la reducción de la demanda energética, la ventilación con recuperación de calor, la producción fotovoltaica para autoconsumo, el uso eficiente de los materiales y la monitorización del edificio durante su fase de uso.
Ensamblar, en este caso, no se limita a unir componentes constructivos. Supone coordinar arquitectura, industria y ejecución para construir el escenario de actividades ordinarias que conforman la vivienda: cocinar, descansar, compartir, cuidar, relacionarse con el exterior o disponer de espacios propios. El resultado es una promoción de vivienda pública que puede entenderse simultáneamente como arquitectura construida y como sistema constructivo avanzado: un prototipo habitable y medible en el que industrialización y vida cotidiana forman parte de una misma estrategia, cuyos procesos, soluciones y aprendizajes pueden transferirse a futuras promociones de vivienda pública industrializada.