La propuesta de Vivas Arquitectos organiza las viviendas en torno a patios interiores con pasarelas exteriores, disposición que facilita la ventilación cruzada y contribuye a una mejora clara del confort climático. Una configuración tipológica que, además de optimizar la eficiencia energética, crea el soporte para que se produzca la interacción comunitaria y la cohesión social de sus ocupantes.
El bloque de tierra comprimida (BTC) destaca por su alta inercia térmica, mantiene temperaturas interiores estables y reduce el consumo energético. Estructuralmente, ofrece una gran resistencia a la compresión, permitiendo la construcción de muros de carga duraderos con un bajo mantenimiento. Su capacidad aislante mejora el confort y disminuye la necesidad de otros materiales. Además, es seguro frente al fuego y las plagas. En Mallorca, su uso retoma tradiciones constructivas locales y el empleo de recursos autóctonos.

30+8 viviendas sociales por Vivas Arquitectos. Fotografía por José Hevia.
Descripción del proyecto por Vivas Arquitectos.
El proyecto de 30+8 viviendas sociales en la calle Josep Togores de Palma de Mallorca, diseñado por Vivas Arquitectos, responde a la necesidad de vivienda asequible desde una mirada sostenible y arraigada al territorio. Con un total de 38 unidades, distribuidas en dos edificios, el conjunto combina innovación y tradición mediante el uso de bloques de tierra comprimida (BTC) producidos localmente y forjados de madera, reduciendo la huella de carbono y reforzando la identidad constructiva de la isla.
Organizadas en torno a patios interiores y pasarelas exteriores, las viviendas favorecen la interacción comunitaria, la ventilación cruzada y el confort climático. Su diseño compacto y bioclimático optimiza el uso del espacio y potencia la vida cotidiana, conciliando eficiencia energética, sostenibilidad y cohesión social en un mismo modelo de habitar.
Uso del suelo y transformación
El emplazamiento se encuentra al norte de Palma, en una zona heterogénea que ha sido urbanizada en varias fases. El uso actual del suelo está dominado por viviendas de baja densidad y zonas agrícolas. La solución estructural se inspira en la solución tradicional, en la que la propia estructura del edificio alberga y delimita los espacios habitables, integrando las funciones de carga y espacio.
El proyecto se centra en dos aspectos fundamentales: una correcta inserción en el entorno urbano y físico, y una solución funcional acorde con las necesidades del programa. El edificio principal se ubica en una parcela en esquina con forma de «L» y una profundidad edificable de 11,5 m. Consta de planta baja y cuatro plantas superiores destinadas a viviendas, mientras que el sótano y parte de la planta baja se destinan a aparcamiento con 30 plazas. Un segundo edificio, situado en una parcela rectangular, cuenta con planta baja y primer piso destinados a 8 viviendas.
Transición comunitaria
El acceso a las viviendas se realiza a través de un vestíbulo que conduce a un patio interior, desde donde se distribuyen las unidades mediante pasarelas porcheadas. Este esquema refuerza la relación vecinal y establece un gradiente de privacidad que va desde el espacio comunitario hasta el privado. Las viviendas, de uno o dos dormitorios, tienen doble orientación y una distribución optimizada sin pasillos, con una cocina central conectada visualmente con la sala de estar. Una galería multifuncional en el suroeste garantiza privacidad y mejora el confort térmico, actuando como captador solar en invierno y facilitando la ventilación cruzada en verano.
Construcción y funcionamiento eficiente
La estructura combina forjados de madera y muros portantes de BTC (bloques de tierra comprimida). El BTC es una solución sostenible y eficiente que aporta múltiples beneficios al proyecto. Desde el punto de vista ambiental, su producción de Km0 en Mallorca reduce las emisiones de CO2 asociadas al transporte y fomenta la economía local. Además, al no requerir cocción a altas temperaturas, disminuye el consumo energético y la huella de carbono. Su naturaleza porosa permite la transpiración de los muros, mejorando la calidad del aire interior y evitando la condensación.
En términos de eficiencia energética, el BTC destaca por su elevada inercia térmica, absorbiendo y liberando calor de manera gradual para mantener una temperatura estable en el interior de la vivienda. Esto reduce la necesidad de climatización artificial y contribuye a un ahorro energético significativo. Su capacidad aislante también minimiza la transmisión acústica y térmica, aumentando el confort de los usuarios, reduciendo la necesidad de añadir otros materiales aislantes y disminuyendo el consumo energético de los edificios.
Desde el punto de vista estructural, el BTC ofrece una gran resistencia a la compresión, lo que permite la construcción de muros de carga duraderos con un bajo mantenimiento. Es un material que no se degrada fácilmente y presenta una elevada resistencia al fuego y a plagas, mejorando así la seguridad y la vida útil del edificio. Su combinación con el sistema de forjados de madera prefabricados permite una construcción rápida, equilibrada, adaptable y sostenible.
Cualidades estéticas e integración cultural
El uso de bloques de BTC en Mallorca continúa las tradiciones constructivas de la isla, como las que se observan en las casas tradicionales y otras técnicas similares, incluida la construcción con marés, en la que se utilizaban materiales locales para adaptar los edificios al clima mediterráneo. En estos métodos tradicionales, la propia estructura solía definir los espacios habitables, integrando el material con el entorno.
En el contexto de la crisis climática, la tierra, como material autóctono, es una opción sostenible que reduce la huella de carbono al tiempo que utiliza recursos locales. Este enfoque no solo preserva la identidad cultural de Mallorca, sino que también aborda los retos medioambientales, fomentando una conexión responsable entre las personas y su territorio.