Cada conjunto de aulas proyectado por 16uno arquitectos funciona de manera independiente. Articuladas mediante un volumen de servicio que integra el acceso, el aseo y las instalaciones, cada par se presenta como un espacio adaptable que permite dar respuesta a distintos modelos educativos, bridando mayor libertad y flexibilidad al equipo de profesores. A través de la cubierta exterior que hilvana los diferentes momentos del edificio, se regula la incidencia solar en el interior de las aulas, permitiendo o limitando su entrada según la época del año.
Como un elemento interactivo adicional que favorece el aprendizaje, la materialidad elegida para la propuesta apuesta por la variedad cromática y la multiplicidad de texturas, ofreciéndose como una herramienta educativa complementaria. La vegetación incorporada completa el proyecto, empleando especies que alternan estacionalmente su follaje a lo largo del año, cambiando la imagen total del recinto. En conjunto, el complejo educactivo CPI As Mirandas se presenta como una articulación de volúmenes entrelazados que, dotados de una rica complejidad material y espacial, promueven la participación activa de los alumnos.

Escuela infantil CPI As Mirandas por 16uno arquitectos. Fotografía por Héctor Santos-Díez.
Descripción del proyecto por 16uno arquitectos
El proyecto nace de la necesidad de ampliar el CPI As Mirandas para dotarlo de unas nuevas instalaciones de educación infantil, ya que, hasta ese momento, las clases se impartían en casetas provisionales ubicadas en la zona de juegos.
De forma complementaria a la ampliación, se realiza la reforma energética del edificio existente de primaria, mejorando su envolvente térmica y cambiando su sistema de calefacción, además de la ampliación de la biblioteca y del comedor.
La volumetría resultante no pierde de vista su contexto: el complejo actúa como bisagra entre el tejido urbano y el núcleo rural, marcando una transición donde la escala disminuye y los grandes bloques residenciales dan paso a viviendas unifamiliares diseminadas en el paisaje.
El nuevo volumen de educación infantil se articula en torno a un espacio central multiusos, denominado foro. Este ámbito funciona como espacio de enseñanza, área de esparcimiento, conexión con el edificio de primaria y nexo entre las aulas. El foro es un elemento conector que articula los cuatro volúmenes que configuran el edificio, tres pares de aulas y un bloque técnico que concentra el grueso de las instalaciones.
El foro, concebido como un espacio destinado al aprendizaje a través del juego, es un entorno idóneo para realizar clases conjuntas de carácter improvisado, así como para el desarrollo de diversas actividades, tales como sesiones de cuentacuentos, participar en juegos de grupo, realizar pequeñas representaciones teatrales o dinámicas de expresión corporal. Asimismo, constituye una alternativa adecuada para el esparcimiento en aquellos días en los que no sea posible realizar actividades al aire libre.
Este espacio aporta fluidez y fomenta la interrelación entre los usuarios al actuar como una expansión natural de las propias aulas. A su vez, la rampa que se ubica en este espacio, permite resolver de manera continua una conexión a tres niveles: foro, el espacio exterior y el edificio de primaria.
Las aulas se proyectan como espacios de aprendizaje multifuncionales, conectadas entre sí, con el foro y con el exterior. Se conciben como elementos elásticos que otorgan total flexibilidad al profesorado, adaptándose a cualquier modelo docente que se desee aplicar. La variabilidad volumétrica dota a las aulas de una rica complejidad espacial, facilitando su interpretación por parte de los alumnos. Esta estrategia permite optimizar la iluminación natural y favorecer una mejor ventilación.
Cada par de aulas funciona de forma independiente, articuladas mediante un volumen intermedio que resuelve el acceso, integra el aseo y aloja, en su parte superior, sus instalaciones. Además, cada conjunto dispone de una zona exterior propia, que incluye un área cubierta y otra descubierta, destinadas a actividades de juego y esparcimiento.
La cubierta exterior cose todo el frente del edificio, permitiendo una circulación a cubierto. Además, permite controlar de forma pasiva la incidencia solar en el interior de las aulas, permitiendo o limitando su entrada según la época del año. De este modo, se contribuye a mantener unas condiciones estables de temperatura e iluminación a lo largo de todo el año.
Finalmente, la materialidad del edificio se concibe como una herramienta docente más, configurándose como un elemento interactivo que favorece el aprendizaje, el juego y la socialización de los niños. En este sentido, tanto en el interior como en el exterior se exploran los cambios de materialidad, color y textura en los paramentos verticales, techos y pavimentos. Incluso la vegetación se integra como un elemento activo del aprendizaje intercalando especies perennes y de hoja caduca que transforman la percepción cromática del recinto a lo largo del año. Con ello, se persigue que los alumnos perciban la escuela como un organismo vivo del que forman parte.