La Casa Gálvez, proyectada por el Estudio Villagálvez, cuenta con un ingreso generado por un zaguán contemporáneo, dispuesto como un espacio techado con proporción vertical. La composición se compone de tres volúmenes principales: el de acceso, el social y el privado. Un volumen flotante de madera dispone, en planta baja, la cocina y el comedor, y, en planta alta, la sala de televisión y el estudio.
Los otros espacios del programa se organizan en un volumen compacto dispuesto como una torre, en la que se encuentran las habitaciones, el cual se abre y se cierra según la orientación y la necesidad de ventilación y privacidad. El patio central se concibe como un espacio fundamental que da paso a la ventilación natural y al control solar a lo largo del día y, además, permite que las copas de los árboles sean los protagonistas del espacio interior.

Casa Gálvez por Estudio Villagálvez. Fotografía por Jorge Succar.
Descripción del proyecto por Estudio Villagálvez
Casa Gálvez se ubica en un entorno densamente urbanizado, rodeado por tejido residencial e industrial. Sin embargo, el terreno colinda con un área verde que aporta un valor inusual: vistas abiertas, árboles maduros —como un tabachín y un eucalipto— y la presencia constante del follaje en la vida cotidiana del proyecto.
Desde el exterior, el gran tabachín se convierte en el primer gesto arquitectónico: un árbol umbral que guía el acceso. El ingreso se da a través de un zaguán contemporáneo, un espacio techado con proporción vertical, donde el concreto aparente y un óculo circular en la losa generan una atmósfera intermedia entre interior y exterior, permitiendo que la luz recorte la silueta del árbol e invite a mirar hacia arriba.
Tras este umbral, el espacio se expande repentinamente con una doble altura que evoca, desde una lectura contemporánea, la estructura simbólica de una troje mexicana. Aquí, ese espacio de resguardo se transforma en el corazón social de la casa: un volumen flotante de madera que alberga en planta baja la cocina y el comedor, mientras que en planta alta contiene una sala de televisión y estudio. Esta “troje suspendida” articula los usos colectivos del hogar y establece una continuidad espacial entre niveles, sostenida por la altura, la luz y el cruce de miradas.
El resto del programa se organiza en un volumen compacto dispuesto como una pequeña torre que concentra habitaciones y servicios. Rodeado por patios, este volumen se abre o se cierra según la orientación, la necesidad de ventilación cruzada o la privacidad requerida, estableciendo una relación activa con el entorno inmediato.
El patio central cumple un rol esencial. Funciona como dispositivo bioclimático —permitiendo la ventilación natural y el control solar a lo largo del día— y como espacio contemplativo: sus muros resguardan la intimidad, pero permiten que las copas de los árboles dominen el paisaje interior, generando una atmósfera de calma y conexión con la naturaleza.
La composición volumétrica se estructura a partir de tres cuerpos principales:
1. El volumen de acceso, en diálogo con la escala del tabachín.
2. El volumen social, abierto y generoso en altura.
3. El volumen privado, más cerrado y modulado.
Estos volúmenes se enlazan a través de líneas curvas y una textura terrosa que actúa como basamento, generando una transición entre lo orgánico del terreno y la geometría arquitectónica.
Casa Gálvez propone una experiencia habitable sencilla, fluida y eficiente, pero también contemplativa. Una arquitectura que no se deja leer de inmediato desde el exterior, que se descubre lentamente a través de poros, sombras y recorridos, y que encuentra en el paisaje y en la memoria del habitar tradicional mexicano una nueva forma de nombrarse.