Isidro Blasco no solo consigue con la realización de Espacio Emergente la conexión de diferentes espacios del museo, sino que también interviene en la manera en que los visitantes se aproximan a la Colección, generando un lugar de encuentro entre el público que visita el arte clásico del museo y el arte más actual.
La pieza de Blasco despliega una visión fragmentada de espacios del museo, sobre un complejo mundo de bastidores verticales, característicos en la obra de Blasco, que en esta ocasión parecen ser el reflejo congelado del movmiento realizado en el espacio en el que se instalan, el antiguo salón de baile del Museo.
La interacción entre el espacio y la personal visión fragmentada de Blasco mostrando un nuevo espacio, realizado con fotografías tomadas muchas de ellas a corta distancia e impresas en color, consigue crear más que un espacio un "lugar", una pieza donde los visitantes interrelacionan con el espacio, activando tiempo, memoria y movimiento.
La pieza de Blasco despliega una visión fragmentada de espacios del museo, sobre un complejo mundo de bastidores verticales, característicos en la obra de Blasco, que en esta ocasión parecen ser el reflejo congelado del movmiento realizado en el espacio en el que se instalan, el antiguo salón de baile del Museo.
La interacción entre el espacio y la personal visión fragmentada de Blasco mostrando un nuevo espacio, realizado con fotografías tomadas muchas de ellas a corta distancia e impresas en color, consigue crear más que un espacio un "lugar", una pieza donde los visitantes interrelacionan con el espacio, activando tiempo, memoria y movimiento.