La ampliación del CEBT en León, proyectada por VIRA arquitectura, se desarrolla en un edificio rectangular. La planta baja está conformada por un espacio de recepción, la zona de cafetería, la sala de reuniones, dos oficinas, la sala de usos múltiples y los cuartos técnicos y, en cuanto a la circulación, las distintas zonas se conectan por una rampa con grandes ventanales a doble altura y una escalera helicoidal metálica. En la primera planta, se encuentran la sala de formación, las áreas de relajación, taquillas y trabajo colaborativo, cuatro oficinas y dos salas de reuniones.
Los materiales del edificio mezclan la transparencia del vidrio, paneles lisos de composite de aluminio y planos ciegos de ladrillo rotundos. La fachada sur se protege mediante un sistema de parasoles textiles que controlan la incidencia solar hacia el interior y, de la misma manera, el área accesible de la planta de cubierta puede cubrirse con toldos cuando se necesita.

Ampliación del Centro de Empresas de Base Tecnológica por VIRA arquitectura. Fotografía por Javier Bravo.
Descripción del proyecto por VIRA arquitectura
El proyecto para la construcción de la extensión del Edificio para Empresas del Sector Tecnológica, conocido popularmente como «Edificio rojo», busca una solución programática a las necesidades que la evolución en la forma de trabajar va presentando a este tipo de empresas.
Se trata de un edificio compacto de tipología aislada, perforado por dos patios de iluminación, de forma rectangular y que abarca dos alturas. En cuanto a su implantación urbana, se posiciona en paralelo al edificio mencionado, con un desplazamiento en su eje longitudinal que hace que se ‘asome’ hacia el acceso desde la zona de aparcamiento, generando la entrada institucional. La conexión entre ambos edificios se realiza frente al vestíbulo de entrada del primero, enlazado mediante una pasarela transparente con el segundo de los patios de la nueva construcción, junto a una de sus escaleras de comunicación.
El programa se organiza en planta baja con un hall y espacio de recepción con una zona de cafetería y office asociados, ocupando un espacio a doble altura que conecta las plantas mediante una escalera helicoidal metálica. Tras este y como telón de fondo aparece el primero de los patios de luz, que con la vegetación generará un telón de fondo para esta primera estancia y el salón multifuncional.
La conexión entre las estancias en esta planta se realiza por una rampa orientada a norte con unos grandes ventanales a doble altura que se alternan generando un ritmo de llenos y vacíos que guiará a la siguiente estancia, el mencionado salón multifuncional con una parte inicial horizontal y un graderío que permite una amplia cantidad de configuraciones de cara a las ponencias que puedan llevarse a cabo para este uso. Es flanqueado en su parte trasera por el segundo de los patios y se abre hacia la calle con una amplia cristalera protegida por un soportal. Entre el distribuidor y el salón se organiza longitudinalmente una banda de usos auxiliares. Al fondo de la planta organiza una sala de reuniones, un cuarto técnico y dos oficinas.
En la planta primera, menos densa por los huecos a doble altura, se distribuye una sala de formación, zona de relax, zona de taquillas y el paso a la zona de coworking, situada sobre el salón multifuncional y que se ilumina cenitalmente mediante un lucernario abovedado traslúcido con aislamiento de fibra de vidrio que permite una iluminación uniforme y sin brillos pensando en las pantallas de ordenador y el confort interior de los usuarios. Hacia esta se vuelcan cuatro oficinas. Se cierra el programa con dos salas de reuniones más, asociadas a este uso.
La materialidad del edificio mezcla la transparencia de huecos de vidrio rasgados y verticales según su orientación (y protección solar) con lisos en composite de aluminio y rotundos planos ciegos en un ladrillo singular que genera una fachada autoventilada mediante las perforaciones verticales en su cara más exterior y crea una textura reticulada en las fachadas y bloques de comunicación exteriores, generando un contraste con el vidrio, evocando el efecto píxel, tan asociable al uso tecnológico al que representa el edificio.
La fachada sur se protege mediante un sistema de parasoles textiles que controlan la incidencia del Sol hacia el interior. La planta de cubierta se abre a la utilización por parte de los usuarios, con una zona estancial de distensión al exterior, protegida por unos toldos del sol cuando se precise. Se enmarca esta segunda planta con un bastidor que aumenta la escala del edificio y le aporta una composición tripartita con más presencia.
Es por tanto un edificio de organización sencilla, eficaz y que soluciona las demandas de los usuarios, pensando en todo momento en la eficiencia energética y su comportamiento bioclimático, con el fin constante de garantizar el confort de sus usuarios, haciendo de la luz, la vegetación y la interconexión visual del edificio los elementos generadores de sus espacios.