Conformado como un conjunto de esculturas, Los espacios Omicron no son otra cosa que un espacio donde los trabajadores de Omicron Electronics pueden relajarse o tener una reunión de trabajo. Como de costumbre, Anna Heringer hace un esfuerzo por promover las economías en desarrollo y el uso de materiales artesanos, colaborando en el caso de este proyecto con la ONG Dipshikha, empelando sus telas de colores en los cojines. La India Little flower también juega un papel importante en la construcción de 'el zeppelín', una estructura que parece flotar en el aire y donde la sorprendente experiencia de iluminación interior es generada a través de la cubierta de seda artesana creada por este grupo. Técnicamente hablando, el complejo, que consiste en el monolito de dos pisos, un gradas al aire libre y la estructura aparentemente suspendida del zeppelín elemento que lo cubre, representa un avance en la investigación de nuevas posibilidades en el campo de la construcción con tierra en la que el estudio está totalmente sumergido. El compromiso con los detalles, que se hace claramente visibls en los dibujos en relieve de la pared, las formas suaves, el uso de tierras de diversos colores o la integración de vasijas cerámicas y telas alegres a la contrucción, ponen la guinda al proyecto, haciendo del edificio una experiencia espacial y de iluminación incomparable.
Descripción del proyecto por Studio Anna Heringer
El comercio justo se reúne al regionalismo. El proyecto, 3 esculturas que sirven de sala de reuniones para los trabajadores, es un compromiso de apoyo a la artesanía local, así como en Bangladesh y en la India. El objetivo es crear un espacio atmosférico de alta calidad para los empleados de Omicron, y que sirva al mismo tiempo para dar impacto económico y social, incluyendo una gran cantidad de mano de obra local y organizaciones en desarrollo del Global South.
Los 3 esculturas pueden ser consideradas como salas de estar para los empleados de la compañía, lugares en los que tener reuniones envueltos en una atmósfera poética y comfortable, como lugar de retiraro, contemplación, meditación, como impulsor de ideas, para hacer una pausa para el café, para charlar.
El monolito es la estructura más experimental de estos 3. Es un intento de llevar la más básica técnica de construcción con tierra , zabur, tal y como se utiliza en Ghana, por ejemplo, a un encuentro con las leyes austriacas y los sistemas de regulación. Es una estructura de dos pisos con sólo 15 centímetros de espesor en sus paredes de arcilla inestabilizada, incluyendo una cúpula de arcilla como soporte para la carga. La normativa austriaca llevó, por desgracia, a la adición de dos anillos horizontales de acero además de a una esturctura de acero en la base, así como un anillo para la apertura de luz central. El resto del monolito es moldeado capa a capa manualmente.
El zepelín es una sala de reuniones en el aire que brilla en la noche iluminando el espacio. A través de la piel de seda, la atmósfera interior se torna muy suave y poética, en diálogo con las ricas telas estampadas de Bangladesh el espacio despierta los sentidos de una manera muy sutil. La estructura está hecha de madera, cubierta por una capa exterior de la seda tejida a mano y proveniente de un projecto en torno a la lepra en India llamado Little Flower. La piscina formada a partir de un paisaje de tierra está llena de una docena de almohadas de Bangladesh que hemos hecho en colaboración con la ONG Dipshikha. Es una zona lúdica y comunicativa donde las peleas de almohadas tendran lugar probablemente, de igual modo en que lo tendrán las siestas sobre una pila de cojines de seda.
Materiales: arcilla en forma de muros de carga de tierra y como enlucido, lo que también tiene una influencia positiva en el clima interior. Madera local. Cerámica Local. Cojines estampados y cosidos a mano por las mujeres en Rudrapur, Bangladesh. Seda tejida a mano de Little Flower.