El edificio proyectado por Snøhetta representa una nueva dinámica urbana e industrial para la región de Hauts-de-France. Toda la estructura forma parte de una arquitectura bioclimática de bajo impacto que encarna la innovación en energías renovables. Ha sido pensado bajo criterios de «powerhouse» para producir más energía de la que consume gracias a un riguroso planteamiento bioclimático y a 1200 m² de paneles fotovoltaicos en el tejado.
«Los edificios de energía positiva son los edificios del futuro. El lema del sector del diseño no debería ser “la forma sigue a la función”, sino “la forma sigue al entorno”».
Kjetil Trædal Thorsen, socio fundador y arquitecto de Snøhetta.
La morfología del edificio es consecuencia del análisis de su contexto industrial y climático. El emplazamiento, situado a 5 metros sobre el nivel del mar, está expuesto a los vientos dominantes y a la contaminación atmosférica procedente de las infraestructuras cercanas.

Ecosystème D por Snøhetta. Fotografía por Nicolas Fussler.

Ecosystème D por Snøhetta. Fotografía por Nicolas Fussler.
El volumen tiene una altura variable, que va de 9 a 18 metros según los usos internos, generando un conjunto coherente gracias a la continuidad de sus cubiertas plegadas, cuyas pendientes están optimizadas para conseguir la mejor captación solar.
Situado a medio camino entre el puerto y el tejido urbano, Écosystème D cuenta con un patio delantero, una conexión al aire libre de la sala de exposiciones acristalada. El interior se organiza alrededor del patio central, con una amplia escalera que serpentea entre los niveles conectando el centro de aprendizaje, los espacios de trabajo, los laboratorios experimentales y las funciones administrativas.
Alberga una nave tecnológica para prototipado a gran escala, un centro de formación, una incubadora, una sala de exposiciones y numerosos espacios de trabajo flexibles. Mediante sus alianzas con escuelas de ingeniería y empresas comprometidas con la descarbonización, se ha convertido en un epicentro de innovación y formación que promueve la investigación.

Ecosystème D por Snøhetta. Fotografía por Nicolas Fussler.
El edificio ha sido proyectado por Snøhetta con una estrategia bioclimática basada en cinco principios clave:
Compacidad y luz natural:
El edificio adopta una planta rectangular (50 x 60 m) centrada en un patio protegido del viento. Todas las funciones del programa se organizan en torno a este núcleo verde, lo que favorece la luz natural, la ventilación y la interacción entre los usuarios.
Envolvente térmica pasiva y de alto rendimiento:
El triple acristalamiento, el aislamiento mejorado, la carpintería de alto rendimiento, los voladizos del tejado que actúan como parasoles y el revestimiento metálico de alto albedo garantizan una eficiencia térmica óptima.
Refrigeración natural sin aire acondicionado:
La refrigeración adiabática aprovecha la proximidad del mar y favorece la ventilación cruzada. No se requiere un sistema de aire acondicionado activo.

Ecosystème D por Snøhetta. Fotografía por Nicolas Fussler.
Materiales de origen biológico y locales:
La estructura de madera maciza contribuye a alcanzar el nivel 3 de la etiqueta «Edificio de Origen Biológico», con más de 36 kg de materiales de origen biológico por metro cuadrado de superficie. Los materiales proceden principalmente de fuentes locales.
Mantenimiento simplificado y durabilidad:
Mantenimiento simplificado y durabilidad: El edificio está proyectado para minimizar las necesidades de mantenimiento, con sistemas accesibles, robustos y bien pensados para una larga vida útil.