La intervención No Place Like Home por Isidro Blasco nos recuerda que el hogar es un lugar seguro, un refugio y el espacio exterior se puede percibir como peligroso, infectado. El artista reúne imágenes de interiores de su casa en Nueva York, donde no ha podido pasar el encierro. Por ello las imágenes están reconfiguradas como si fuera un recuerdo o un sueño o casi una pesadilla.
A través de la acumulación arquitectónica de imágenes e inestable estructura de soporte, Blasco se interroga en cuestiones como el desorden utópico, la arquitectura natural, la potencialidad anárquica y la proyección del pensamiento y la crítica.
«El disgusto, el miedo, la crisis, la muerte, todos hemos sufrido un gran malestar. Uno intenta sobrevivir, no dejarse vencer. He pasado mucho tiempo sin tener nada que hacer, y me sorprendía a mí mismo mirando a las esquinas y rincones de mi casa en un estado de latente depresión. Antes de hacer una obra de arte, o un conjunto de obras, hay que tener experiencias, hacer un camino, crearse toda una mochila.»
Isidro Blasco
A través de la acumulación arquitectónica de imágenes e inestable estructura de soporte, Blasco se interroga en cuestiones como el desorden utópico, la arquitectura natural, la potencialidad anárquica y la proyección del pensamiento y la crítica.
«Isidro Blasco siempre se ha preocupado por su entorno para establecer relaciones emocionales con los lugares que habita, experiencias que proyecta en su trabajo. Blasco reflexiona sobre nuestra forma de mirar y contextualizar los lugares, así como del modo mediatizado que muchas veces tenemos de ver las cosas, fragmentando y reconstruyendo, reciclando materiales y sensaciones que nos ayudan a recrear el espacio arquitectónico, que se reinterpreta y depende de la percepción subjetiva de quien observa.
En esta ocasión incide en la construcción de una casa de apariencia inestable, con una estructura de madera, en gran parte reciclada y con algunas partes pintadas. Se trata de una arquitectura que funciona como una monumental escultura, que fuerza al espectador a recorrerla, a transitar su condición poliédrica. Blasco indaga en la fisura babélica que declina en desorden utópico, como si se tratase de una arquitectura natural, con potencialidad anárquica pero conceptualmente concentrada en su proyección de pensamiento y de crítica a una suerte de demolición social de lo emocional.»
En esta ocasión incide en la construcción de una casa de apariencia inestable, con una estructura de madera, en gran parte reciclada y con algunas partes pintadas. Se trata de una arquitectura que funciona como una monumental escultura, que fuerza al espectador a recorrerla, a transitar su condición poliédrica. Blasco indaga en la fisura babélica que declina en desorden utópico, como si se tratase de una arquitectura natural, con potencialidad anárquica pero conceptualmente concentrada en su proyección de pensamiento y de crítica a una suerte de demolición social de lo emocional.»
David Barro