La estrategia arquitectónica de Vincent Lavergne Architecture Urbanisme y Atelier WOA parte de una estructura capaz de combinar densidad, flexibilidad y vida colectiva. La planta romboidal permite diversificar las configuraciones de las viviendas, mientras que un sistema de pilares y vigas, libera grandes superficies posibilitando futuras transformaciones. El edificio se organiza en torno a un núcleo central y concentra los espacios comunitarios en altura, reforzando las relaciones entre los residentes.
La materialidad se articula a partir de una estructura híbrida de hormigón y madera, complementada con forjados de CLT y fachadas de entramado de madera protegidas por una piel metálica. El proyecto apuesta así por un sistema constructivo de baja huella de carbono y por procesos de prefabricación que permiten reducir los tiempos de obra y optimizar su ejecución.
Más allá de resolver un programa de vivienda estudiantil, La Tour Commune se plantea como un manifiesto sobre nuevas formas de habitar en altura. Su nombre reúne las ideas de lo común, lo compartido y lo cotidiano, trasladando al edificio una visión basada en la proximidad, la convivencia y el acceso a una arquitectura de calidad.

«La Tour Commune» por Vincent Lavergne + Atelier WOA. Fotografía por Séverin Malaud.
Descripción del proyecto por Vincent Lavergne Architecture Urbanisme + Atelier WOA
El urbanismo como palanca para reducir la desigualdad: esto es lo que define la agenda social del Ayuntamiento de París.
Construida en el sector Masséna-Bruneseau del distrito 13 para Paris Habitat, La Tour Commune es un proyecto emblemático de la política de vivienda social del Ayuntamiento de París. Para afrontar este reto, el proyecto apuesta por la altura —50 metros— y por un sistema constructivo innovador: una estructura híbrida de hormigón y madera que contribuye a la descarbonización de la construcción, al tiempo que reafirma una gran ambición arquitectónica. Es una prueba de que París ocupa un lugar destacado en el mapa de las metrópolis que innovan para descarbonizar la construcción, combinando audacia arquitectónica y diversidad social.
La torre albergará 220 viviendas para estudiantes gestionadas por el Crous de París, el organismo público responsable del alojamiento estudiantil. Se trata de una infraestructura social esencial. El objetivo es claro: no relegar a este colectivo a la periferia ni a edificios de baja calidad, sino ofrecerle unas condiciones de vida y estudio ejemplares, en el corazón de un barrio en plena expansión. La premisa es sencilla: la innovación arquitectónica y constructiva no debe reservarse únicamente a los sectores más privilegiados. La Tour Commune es un testimonio tangible de esta transición urbana y ecológica al servicio de toda la sociedad.
Proyectada por Vincent Lavergne y Atelier WOA, La Tour Commune se concibió en un contexto de profundos cambios: evolución de la normativa contra incendios, tensiones en el suministro de materiales y crisis energéticas y sanitarias. Sus autores adaptaron el proyecto a estas limitaciones sin perder su coherencia original, integrando sistemáticamente las incertidumbres del mundo actual. Unos 200 estudiantes se instalarán en sus viviendas al inicio del curso académico 2026, en un edificio que demuestra la capacidad del sector de la madera para construir edificios en altura, respaldado por una firme visión política y social.
Un encargo a modo de manifiesto, de carácter experimental
El concurso convocado en 2017 —con el apoyo de la asociación para el desarrollo de edificios de madera habitables (1)— solicitaba la creación de 222 viviendas para estudiantes y sus instalaciones complementarias en un edificio de madera de gran altura. Fue en un contexto político de apoyo a la industria maderera donde los estudios VL-AU y Atelier WOA se adjudicaron el contrato de diseño y construcción (con Bouygues como contratista principal) para un emplazamiento en la zona de desarrollo urbanístico ZAC Paris Rive Gauche, promovida por Semapa. Paris Habitat actúa como cliente, y la gestión de la residencia de estudiantes se confiará al Crous al inicio del curso académico 2026. La Tour Commune es la primera torre de baja huella de carbono desarrollada por un organismo público de vivienda social dentro de los límites de la ciudad de París.
Tres acepciones de «común»
El nombre «Tour Commune» reúne tres interpretaciones complementarias de la palabra francesa «commun»: común, compartido y ordinario. La primera es simbólica: una torre arraigada en las preocupaciones contemporáneas, que no busca imponerse visualmente, sino dar sentido a la sobriedad en el uso del suelo. La segunda plantea una «puesta en común»: un edificio abierto a la ciudad que alberga usos compartidos. La tercera se refiere a un enfoque de diseño colaborativo, basado en las competencias complementarias de ambos estudios. Partiendo de la idea de «común» entendida como cotidiano, popular, habitual u ordinario, los arquitectos conciben que «La Tour Commune trascienda su condición de prototipo habitado para convertirse en un modelo replicable, abriendo camino a una nueva generación de torres».
Destacada hoy y simplemente parisina mañana, esta innovadora torre se anticipa a los estándares de vivienda del futuro (construcción de baja huella de carbono, espacios compartidos, fomento de formas de vida colectivas). La madera es el elemento central del proyecto, tanto por su función estructural en el edificio como por su valor cultural, sirviendo de fuente de inspiración para futuras construcciones en altura en París.
París no es una ciudad de torres... y, sin embargo.
En París, más que en otras capitales internacionales, la torre como tipología urbana siempre ha suscitado reticencias. En los siglos XIX y XX, la Torre Eiffel y la Torre Montparnasse simbolizaron el triunfo de la industria y la modernidad. En estos monumentos, que rompían con la homogeneidad del tejido urbano haussmaniano, la altura se convirtió en un símbolo de poder y progreso. Con La Tour Commune, la altura se convierte en sinónimo de sobriedad y justicia social.
Un diálogo tridimensional con el tejido urbano parisino
Situada en el corazón del distrito 13 —un auténtico laboratorio de arquitectura contemporánea— y dentro de la ZAC Paris Rive Gauche, La Tour Commune se alza sobre una plataforma artificial ganada a las infraestructuras. El perfil esbelto de la torre aprovecha la inusual forma de diamante de la parcela para generar una volumetría dinámica.
La Tour Commune se abre al peatón. Su planta baja alberga un amplio vestíbulo, locales comerciales y un espacio para bicicletas. Su estructura de 50 metros de altura es un sistema híbrido de vigas y pilares de madera y hormigón, arriostrado por un núcleo central que actúa como columna vertebral. El sistema constructivo se completa con forjados de CLT (madera contralaminada) y fachadas con entramado de madera protegidas por una piel metálica.
La madera se exhibe a escala del peatón, emergiendo justo debajo de la envolvente que la protege. Aparece en la profundidad de la fachada, donde goza de mayor protección. A media altura (25 metros) —el límite histórico de altura en París— se encuentra la «Grande Commune», una sala colectiva que se prolonga en una gran terraza, estableciendo un diálogo con el entorno. Los balcones escalonados —islas frescas y soportes para la biodiversidad— se disponen en relación con la sombra proyectada por las torres Duo (Ateliers Jean Nouvel, 2021).
Nuevas formas de vida colectiva
La Tour Commune fomenta la proximidad y la vida en común, a diferencia de las torres del siglo pasado, criticadas por su anonimato y la falta de comunicación entre residentes. La vecindad se traslada a la dimensión vertical mediante dos salas compartidas en la octava planta, a medio camino entre el suelo y el cielo: la «Grande Commune» y la «Petite Commune».
«Estas salas son hitos de una época. Nos invitan a replantearnos cómo construimos los espacios comunes para las nuevas generaciones», explican los arquitectos. La estructura de pilares y vigas libera grandes superficies horizontales que permiten diseñar espacios compartidos amplios, como la lavandería, las salas de estudio y la cocina comunitaria.
Los espacios exteriores ajardinados —tanto la gran terraza orientada al sur en la octava planta como la cubierta vegetal— multiplican las oportunidades de encuentro y convivencia, propiciando una vida colectiva adaptada a las necesidades sociales de los estudiantes.
Diversidad tipológica y reversibilidad programática
La planta en forma de rombo diversifica las configuraciones de las habitaciones estudiantiles, ofreciendo mayor variedad y más posibilidades para que los residentes las personalicen. Las tipologías son diversas para un programa de este tipo: estudios, estudios amplios, estudios adaptados para personas con movilidad reducida, apartamentos de un dormitorio y un apartamento de tres dormitorios para el conserje. Las habitaciones situadas en la esquina oeste reciben un tratamiento especial; su posición, similar a la proa de un barco, define la identidad del edificio desde la Avenue de France. Un módulo de madera envuelve y asegura la esquina, creando un rincón de escritorio. «La relación entre forma urbana, estructura y programa constituye la tríada que guio el diseño desde sus inicios. Se pone en valor la dimensión de "vivir en madera" y se combina con la construcción en altura», señalan los arquitectos.
Para anticiparse a las tendencias demográficas futuras —en particular, al descenso previsto de la población estudiantil—, la adaptabilidad programática del edificio se incorporó desde la fase de diseño. El sistema constructivo de pilares y vigas, junto con una altura libre entre forjados de 2,90 metros, facilita esta reversibilidad. La envolvente ligera permite adaptarse a nuevos usos, y la naturaleza de los forjados posibilita la apertura de huecos en las losas sin necesidad de refuerzos estructurales.
Un bien común productivo
Este proyecto es fruto de la colaboración de dos estudios que aunaron sus competencias para hacer evolucionar el proyecto a medida que surgían limitaciones. Vincent Lavergne Architecture Urbanisme y Atelier WOA aportaron sus experiencias complementarias (conocimientos en construcción con madera, experiencia previa con entidades de vivienda social y la ampliación vertical de una torre en el distrito 13). Esto es lo que define un nuevo bien común productivo: la capacidad de integrar múltiples condicionantes y adaptar el proyecto durante su desarrollo mediante una negociación constante.
La tenacidad de los estudios se puso a prueba en un proyecto que se prolongó durante nueve años, desde el concurso hasta su finalización. Fue un largo proceso de gestación marcado por numerosos intercambios con las distintas partes interesadas (en particular la RATP, el operador de transporte público de París, dado que el edificio se sitúa sobre una futura entrada de metro).
La madera, portadora de una nueva cultura arquitectónica
El uso de este material en diversas formas en La Tour Commune se presenta como «un compromiso inteligente que sigue la lógica de principios de la década de 2020, cuando la innovación reside en utilizar el recurso adecuado en el lugar preciso, bajo un enfoque sobrio y responsable. Construir íntegramente en madera es casi imposible», señalan los arquitectos. El material simboliza una forma de reparación ecológica basada en una economía relativamente local (3), métodos de construcción menos extractivos y nuevos modelos de obra basados en la cooperación. Cada planta de la torre se levantó en siete días, lo que limitó las molestias propias de la construcción. Las fachadas de entramado de madera se prefabricaron fuera de la obra, con las ventanas ya integradas antes de su instalación.
La Tour Commune como proyecto demostrador
«Es difícil construir una torre de 50 metros en madera. Todas las partes implicadas se movilizaron para participar en este proyecto, que muestra el potencial de una transformación profunda de la arquitectura contemporánea», explican los arquitectos. Destacan la capacidad del Ayuntamiento de París para desarrollar, a lo largo de los siglos, proyectos emblemáticos que albergan a las poblaciones más vulnerables en condiciones óptimas: desde las *Habitations à Bon Marché* (vivienda social de principios del siglo XX) hasta La Tour Commune. El proyecto conjuga los desafíos urbanos del barrio, los retos arquitectónicos del programa y los desafíos técnicos de la construcción en madera. La Tour Commune se erige así como el manifiesto de una era poscarbono en la que la construcción en madera y las cuestiones sociales y urbanas finalmente convergen.