El proyecto de MCEA organiza las viviendas, de 1, 2 y 3 dormitorios, en dos bloques, generando así espacios ajardinados que rodean los grandes espacios comunes de las plantas bajas, donde se encuentran el gimnasio, la piscina o la sala de coworking. Las viviendas se organizan con tipologías simétricas en plantas alternas, donde la disposición de las terrazas sigue un patrón de grupos alternos de dos plantas cada uno. De esta forma, la fachada queda organizada en geometrías agrupadas cada dos plantas, lo que ayuda a minimizar el impacto visual de la gran cantidad de viviendas que tiene cada bloque.
Las fachadas de los bloques se han diseñado en base a una reinterpretación de la arquitectura tradicional andalusí, donde destacan los juegos de luces y sombras, la configuración de los espacios y el tratamiento superficial de los paramentos mediante el tallado de estucos. Con este método, se realiza una configuración de planos iluminados y en sombra que busca reducir el número de horas de sol, permitiendo que las fachadas se incluyan en la estrategia de sostenibilidad del conjunto.
Para conseguir este juego de planos iluminados y en sombra, la fachada se ha organizado en tres planos principales: el primero consiste en la propia alineación de la fachada; el siguiente, en los paños retranqueados para las terrazas, que se encuentran retranqueadas respecto a dicha alineación; y el último plano lo conforman las terrazas en voladizo.

171 Viviendas, espacios comunes y aparcamientos en régimen de alquiler por MCEA. Fotografía por David Frutos Fotografía de Arquitectura.
Descripción del proyecto por MCEA
El proyecto, que consta de 171 viviendas en régimen de alquiler distribuidas en dos bloques aislados de 8 alturas cada uno, se sitúa en un amplio solar 10.253 m² distribuido en múltiples zonas y espacios comunes, jardines y aparcamientos.
El proyecto de sus fachadas se basa en una reinterpretación de algunos de los recursos de acondicionamiento térmico de la arquitectura tradicional andalusí consistentes en los juegos de luces y sombras tan característicos tanto de la configuración de sus espacios como de los tratamientos superficiales de sus paramentos mediante el tallado de estucos. Es por ello que el proyecto de sus fachadas se incluye dentro de la estrategia de sostenibilidad del conjunto, mediante una configuración de planos iluminados y en sombra que busca reducir el número de horas de incidencia solar sobre la envolvente térmica.
Según la distancia a la que se observan las fachadas, estas se perciben como una textura de claros y oscuros que le confieren un alto grado de singularidad respecto a las edificaciones de nueva construcción de su entorno y las sitúan en relación con la arquitectura tradicional de la zona.
Para la consecución de este juego de paños iluminados y en sombra, la fachada se articula en 3 planos principales: a) la propia alineación de la fachada, en la que por normativa municipal se sitúa al menos el 60% de la superficie de la fachada; b) paños retranqueados para la consecución de terrazas retranqueadas respecto a la alineación de la fachada y, c) terrazas en voladizo resepecto a la alineación. Este juego de planos, generador del juego de luces y sombras antes descrito, se complementa con la introducción de planos oblicuos de fachada que permiten una mayor apertura espacial y visual de las terrazas retranqueadas.
La distribución de las viviendas, de 1, 2 y 3 dormitorios, se realiza mediante tipologías simétricas en plantas alternas cuya organización de terrazas se repite según un patrón de grupos alternos de 2 plantas cada uno. Esta ordenación de la fachada basada en geometrías agrupadas cada dos plantas busca generar una escala visual de los edificios que permita minimizar el impacto visual del gran número de viviendas que albergan cada uno de ellos.
El programa de viviendas se complementa con amplias zonas comunes situadas en la planta baja, en las que se incluyen gimnasio, piscina, sala de coworking, pista de padel y zona de juegos infantiles, que se rodean de zonas ajardinadas.