Siguiendo las pautas exigidas por el Berlín Occidental y el Berlín Oriental, OMA proyecta un edificio en el que se mezclan las dos partes en dos volúmenes. Por un lado tenemos el volumen principal de las oficinas que se describe como un cubo de 27 metros de altura, este cubo está rodeado por otro volumen de la misma altura que describe una forma irregular en el que se encuentran las residencias de la embajada.
En el espacio entre los dos volúmenes se crea un patio interior protegido. Las dos partes del edificio se conectan a través de 4 puentes peatonales que se sitúan en diferentes plantas del complejo. Con una superficie total de 8.500m², su programa divide 4.800m² dedicados a oficinas, 1.500m² dedicados a uso residencial y 2.200m² dedicados a parking.
En el interior del edificio destaca el recorrido de 200m que conecta las 8 plantas del edificio, a la vez que organiza la disposición de los espacios del mismo. En el acceso al edificio el camino/pasillo rodea las oficinas, nos dirige a la biblioteca y salas de reuniones, para después conducirnos por todo el edificio hasta llegar al restaurante ubicado en la azotea.
Este camino que nos conduce como un parásito en el interior del edificio se hace notar también en el exterior, puesto que en las zonas en las que el camino pasa por la fachada del edificio se abren grandes ventanales hacia el exterior que destacan sobre la regularidad del cubo principal, y que nos ofrecen unas magníficas vistas del río Spree.
El edificio nace de una muy interesante mezcla entre la morfología tradicional y la innovación, creando un espacio aparentemente regular en el exterior, sobre el que destacan los diferentes elementos irregulares que componen el interior.
En el espacio entre los dos volúmenes se crea un patio interior protegido. Las dos partes del edificio se conectan a través de 4 puentes peatonales que se sitúan en diferentes plantas del complejo. Con una superficie total de 8.500m², su programa divide 4.800m² dedicados a oficinas, 1.500m² dedicados a uso residencial y 2.200m² dedicados a parking.
En el interior del edificio destaca el recorrido de 200m que conecta las 8 plantas del edificio, a la vez que organiza la disposición de los espacios del mismo. En el acceso al edificio el camino/pasillo rodea las oficinas, nos dirige a la biblioteca y salas de reuniones, para después conducirnos por todo el edificio hasta llegar al restaurante ubicado en la azotea.
Este camino que nos conduce como un parásito en el interior del edificio se hace notar también en el exterior, puesto que en las zonas en las que el camino pasa por la fachada del edificio se abren grandes ventanales hacia el exterior que destacan sobre la regularidad del cubo principal, y que nos ofrecen unas magníficas vistas del río Spree.
El edificio nace de una muy interesante mezcla entre la morfología tradicional y la innovación, creando un espacio aparentemente regular en el exterior, sobre el que destacan los diferentes elementos irregulares que componen el interior.